Thursday, June 30, 2022
Día imposible
Te quedan siete minutos en que pude llegar a tomar tu mano, acompañarte en el minuto final y sigo en la casa sin puertas adentro, en la casa de paredes que no alcanzan el techo, la casa de la lluvia perenne, no puedo correr para ir a verte, atravesar la vía peligrosa, subir la calle de escaleras y luego llegar desde abajo al cuarto helado donde aguardar el permiso. Se agota el tiempo y no lo sé. No sé que no valieron los rezos ni las súplicas al cielo; a los muertos ni a los vivos, no hay un teléfono que como en toda circunstancia, grabe tus últimos momentos, o por lo menos nos informe de tu estado.
No puedo decirte adiós, no sé que llega el adiós, lo ignoro, sólo un pájaro de mal agüero interrumpe el silencio y vuela para prepararnos, pero no entendemos su mensaje. Ahora es tarde, tengo tu mano entre mi mano, tu cabeza desgonzada entre mi pecho. No vale nada, no hay con quien quejarse, a quién preguntar por tus últimos momentos, los pasillos están vacíos, no se ve un médico ni una enfermera y toda la unidad está desierta.
Te amaré durante toda la eternidad se aproxima la hora final de nuestras vidas. No puedo llorar, estoy contigo en tu asfixia, en tu agonía, en tu soledad de sábanas blancas, estoy ahí ahora y siempre hermano mío.
Te amo y tú te vas, ya perdiste las fuerzas y yo también, los dos perdimos, siempre lo hicimos, nunca nos tocó ganar, nacimos con la suerte de espaldas, éramos uno solo en dos cuerpos divididos.
Ladrillo
de un ladrillo,
me gusta su definida forma
lisa de su cuerpo,
el anaranjado
tono de su aliento,
la solidez y textura
del filo de su
cuadrado acento,
me gusta la fuerza
de sus palabras
la contundencia
perpetua del golpe
y de su efecto
pero como prevenía
debo cuidarme
de este amor de piedra
que algún día me
hasta lograr
y me hunda entre
Monday, June 13, 2022
Noche
Sin un último óbolo
bajo la lengua,
sin destino
ni rey que te proteja
o te condene
¡Vuela!
que tus manos etéreas
se desaten en alas
para llegar muy lejos
que se abra la noche
con su velo espeso
y aunque no veas nada
siente la oscuridad
de la eternidad
siente el vacío
de la desolación
porque hasta
la más infame
y pertinaz
lluvia te abandonó
para siempre
este era el rumbo
que no veíamos venir
pero que creíamos
que presentíamos
en el hórrido hueco
de la soledad
de entonces
cuando el recuerdo
era eso tan simple
tan hondo
tan intangible
y muerto
en nuestros
corazones niños.
Saturday, May 14, 2022
Piel
Porque no nos alcanza
el poco espacio
de este cuerpo
para la larga lista
de los muertos.
Porque se rasga
la piel
al estirarla
y el alma queda expuesta
sin remedio
ni calma
y los muertos
nos miran
con sus cuencas vacías
en un mensaje mudo
en un reclamo eterno.
Friday, May 13, 2022
Made in China
Un fantasma recorre el mundo y ya nadie se asombra, ni Metternick ni el papa; lo recorre en cacerolas, zapatillas de baile y en objetos inobjetables; piezas de construcción, pitillos, peines, lapiceros, sartenes y herraduras. Autos, computadoras, sonares y lentes de binoculares. Sonajeros, relojes, billeteras y polvo para hornear.
Un fantasma contaminante recorre el mundo, venido desde regiones ignotas, se multiplica sin que la gente de ultramar pueda impedirlo aunque se percate de su presencia.
Se diversifica en fantasmales moldes de fábricas de zapatos y pantalones, en espuma para rellenar sillones y brassieres. En siliconas y texturas que se dejarán acariciar con las manos dispuestas como en el primer poema; en copa.
El fantasma aflora como hierba mala, como maleza silvestre y con un sonido de caja registradora se toma los centros comerciales, las iglesias y los hospitales; los establos y los edificios en las pequeñas y en las grandes ciudades. Las manos que lo forjan sin nombre rimbombante se hacen presentes sigilosas, invaden territorios y se posesionan de todo con silencioso paso de fantasma que atraviesa paredes y así tímidamente continúa su marcha inexorable, distrae en su camino a niños y a señores con globos, con botas y placeres.
Adorna con siemprevivas plásticas pasillos y salones. El fantasma escribe cartas, almacena, viste a los pobres y a los otros, pone sombreros, agita campanillas en los jardines y las heladerías, pinta uñas y labios. Se mece airoso al viento en telas y banderas, ensombrece párpados y dibuja líneas que resaltan presencias. Llega en hamacas, satélites y ojivas nucleares, en papel higiénico, en coloreada tinta para reverdecer terrazas que parten o coronan edificios; llega en trasatlánticos y papas fritas en pañales y píldoras contra el estreñimiento.
En vomitivos y yates, en fin, llega el fantasma de todas las maneras… permanece sobre las mesitas de noche, en los bares, las enfermerías y los botiquines representado en anticonceptivos, vibradores y cánulas de lavativas.
Es el fantasma, el manifiesto fantasma del comunismo que palpita en las válvulas del corazón del mundo.
Monday, May 09, 2022
Suicidas
Todos somos suicidas,
unos mueren
como Marilyn Monroe
atragantándose la angustia
mientras van apagando su voz,
otros con el silicio
de unos ojos homicidas
o con la solemnidad
de un oratorio
mientras se funden
los olores
la sangre y el incienso
y se esparcen
en gotas y humo
por el suelo y el aire
del sacro recinto
de las veladoras
y los santos de yeso.
Otros solo viven
en el agotamiento
de la cordura
hasta que se quiebra el hilo
que los mantiene vivos,
caminan sobre la cuerda
floja del mundo
ignorando que ya están muertos
que la sentencia les fue dictada
desde antes de ser concebidos
como especie
y que solo nacen
para completar
la gran farsa del amor fallido,
de los árboles
que acogerán en sus ramas
el vaivén de la cuerda de su cuello
y el peso de sus huesos.
Todos somos suicidas
que nos vamos yendo
entre las yertas olas
del mar del olvido
en los naufragios
y las siluetas
de las naves sordas
que el sueño deja de ver
en la infinita línea
del atardecer
de Sísifo perpetuo
repitiendo su ciclo
de esclavitud.
Thursday, April 14, 2022
Niña
Ahora, no queda
nada por decir
la voz se ha silenciado
ya no se oye la risa
después de la derrota
y los pies no resuenan
en el patio
con el sonido hueco
de los pasos.
Nadie te vio partir
se apagaron las luces
y tu mano
descolgada
en el tiempo
nos dejó su pena
sollozando.
No queda un todavía,
ni un rumor de palabras
que como lluvia vana
golpee en las ventanas
para seguir rodando
sin sentido ni rumbo
entre la noche larga
de tu llanto muerto.
Saturday, April 02, 2022
Olvido
Tan solo
adelantamos el camino,
las cosas se fueron
desapareciendo
rodando
desde su propio espacio
para ser empaquetadas
en bolsas negras
que se tragaría
el camión verde del olvido
Monday, March 28, 2022
Polvo en el viento
Había decidido,
como decía el poema
“no morirme ahora
porque no había tiempo
ni espacio para mi calavera
en ningún cementerio”
Hoy he cambiado
mi manera de pensar
y he decidido
contravenir las cuentas
porque al fin y al cabo
el polvo no necesita
espacio
solo el viento
que lo lleve
en la soledad
bestial
hasta el infinito
corazón
del tornado final
de los tiempos.
Wednesday, March 23, 2022
Amores
Historias del colegio
Nos dijo que era de Chihuahua, llamaba a los tomates jitomates y nosotros, mi hermano y yo, le creímos, éramos muy niños y estábamos orgullosos de nuestro maestro mexicano. No era cierto y sin proponérmelo descubrí su mentira muchos años después.
Yo, más que orgullosa de mi profesor me enamoré de él, pero claro era un hombre mayor para mí que sólo tenía once años. Por supuesto él jamás me trató como una mujer sino como la niña que era y eso entonces me ofendía, para mi cumpleaños me llevó una sorpresa con juguetes envuelta en papel de seda rosado y mi decepción fue enorme. Al siguiente año me regaló el libro Los de Abajo de Mariano Azuela y ahí sí me emocioné porque sentía que me iba considerando más madura. Después de una vida transcurrida, aún recuerdo su número telefónico y la dirección de su casa paterna.
Su novia de entonces se llamaba Amparo y tenía el cabello rojo que como una cascada caía sobre su espalda, era una muchacha mayor y muy linda, pero a mí me parecía antipática.
Sotillo nos llevó al teatro a mi hermano y a mí, nos presentó los actores del momento y nos hizo conocer las grandes obras de esos años. Se unió a un grupo importante donde representó a un Hamlet subido de peso y para eso, decía que debía ingerir sus alimentos y acostarse luego, consiguió su propósito y engordó un poco. Recuerdo que la línea de sus pantalones grises se tornó más curva y yo lo veía precioso.
De él aprendí la palabra aguerrida y la asumí como propia. El teatro se volvió su casa y a través del tiempo cuando ya no era mi profesor de biología de primero de bachillerato lo veía por la televisión como uno de los más cotizados actores.
A él le debo el amor por ese género que desde esa época se convirtió para mí en una pasión, en adelante no falté a un solo festival y en el cuarto año de bachillerato me hice actriz junto con mi hermano que resultó excelente en su interpretación. Nuestro experimento solo duró dos años.
Nunca volví a ver a Sotillo y la única vez que nos cruzamos, creo que no me reconoció porque no me saludó, en mi inseguridad infantil supuse que no lo hacía porque ya era muy famoso.
Ahora se lo muestro a mis hijos y a mis nietos como mi primer amor, pero,sobre todas las cosas como el hombre más íntegro que conocí siendo una niña. A pesar de su mentirilla.
Wednesday, March 16, 2022
Barrio
Aparece de pronto
confundido
entre sombra y reflejos
que se lleva la brisa
de los puertos
camina presuroso
devora cielo y suelo
con camuflados ojos
tras un oscuro vidrio.
Los niños juegan
en las esquinas
de los barrios pobres
mientras cumple
puntual la
balacera
su cita inaplazable
de ineluctable noche
circulan los amantes y
ruedan los autos
por las calles
Recuerda entonces
en su marcha
el viento de otras calles
no todo era tan malo
vuelve el paisaje
conciliador
aparece el faro
en medio de la tarde
y las gaviotas bajan
con su ruido y su canto
con aletazos blancos,
se alimentan de carne
y un quemante
sol invita al sueño
junto al mar desafiante
y desfila otra gente
con sus lentes oscuros,
que les cubren los ojos,
el mar lame con saña
diluyendo en arena
las huellas de la sangre.
Janet
Janet miró un instante su rostro en el gran espejo del baño público al que tuvo que acudir de emergencia y quedó embebida frente a su cara que parecía doble. Por un lado era hermosa y de rasgos como dibujados por un pincel maestro; delgada ceja enmarcando un ojo clásico que parecía maquillado en el borde de las pestañas, suave piel que destacaba su mejilla rosada y una tersura inmejorable que aparecía desde su discreta blusa expulsando de adentro la blancura de su cuello.
La otra mitad en cambio, tenia la piel recogida y el ojo deformado por las quemaduras que llegaban como la misma llamarada desde abajo, abrasando su pecho, su cuello y sus brazos con un pergamino agreste, endurecido, que no le permitía acomodarse a su pómulo y subía hasta más allá del cabello que tampoco crecía para disimular con él su lado izquierdo.
Janet voló en un instante hasta la casucha donde estaba durmiendo con sus hermanos; una construcción de cuatro endebles paredes levantada por su padre tratando de que encontraran abrigo en las noches de frio y hambre. En el mismo suelo compartían una espuma vieja y raída, olorosa a la orina de los niños que a pesar de dormir acurrucados unos a otros y del abrazo materno; no podían superar el frio nocturno. Esa noche fue distinto, el padre cruzó la tabla que servía de puerta con una olla caliente en la mano y en dos jarritos metálicos como los que usaban en el ejército, brindó a los niños un líquido tibio y dulzón, que no se parecía mucho al agua de panela que solían tomar cuando reunían para comprar una. Habían almorzado con arroz que la madre consiguió entre sobras, estaban hambrientos, el estómago comenzaba a sonar con ese ruido que todos conocían muy bien, de modo que la bebida les cayó bien y quedaron satisfechos con la cena de papá.
Él acostumbraba a llegar de vez en cuando, en el momento en que los niños se aprestaban a dormir y al despertar en la mañana, ya no estaba, por eso no lo veían mucho, ni sentían gran afecto por él. Si estaban despiertos, los insultaba y los miraba con ojos amenazantes que les inspiraban miedo a todos, menos Janet que ya estaba crecidita y lo veía con rencor. Lo había visto tirar del cabello a la mamá y hacerla llorar con su maltrato y su grosería. Nadie sabía a qué se dedicaba pues nunca tenía dinero, ni respondía por los escasos gastos de la casa.
Los niños más grandes asistían a una escuela pública y al regresar, debían encargarse de los más pequeños. Era casi imposible mantenerlos callados porque siempre tenían hambre y no había forma de alimentarlos. La madre siempre estaba cansada y enferma porque constantemente tenía enorme la barriga y todos sabían que pronto aparecería un hermanito más para cuidar. Eso no les gustaba porque sería un poco de comida menos cuando consiguieran, que era en muy escasas ocasiones. La vida era dura y ellos entendían que a los padres había que quererlos porque les habían dado la vida, pero si eso era la vida, ellos preferían no haber nacido al menos en ese estado previo no sentían hambre ni sufrían. Nada les garantizaría algo de bienestar o de comodidad si su amor por los padres crecía, no pensaban en ello.
Todos quedaron dormidos rápidamente, tan dormidos que no sintieron el chirrido de las llamas que comenzó de pronto muy pequeño y se extendió perezoso en el frio de los cuatro metros cuadrados, llenando de humo adormecedor el recinto, cuando alcanzó la espuma del suelo donde reposaban y devoró su carne. No se percataron de las llamas que lamieron sus cuerpos hasta muy tarde cuando era imposible hacer algo para huir de ellas, algunos gritaron del dolor y la madre entre lamentos pronunció, enredados en angustia algunos nombres que se perdieron en el torbellino de catástrofe del lugar. Solo Janet, que no había bebido mucho del brebaje paterno, alcanzó el patio y se echó agua en la cara de una vasija que recogía la lluvia y que ella recordó en su desesperación, lo hizo hasta que el dolor se lo permitió y cayó con su leve peso sobre ella, la forma de barro cocido penetró su desleído rostro y lo deformó en una línea honda con el filo de su borde; luego se desmayó.
No sintió los gritos de las personas que vivían cerca y que se acercaron con ollitas de agua intentando apagar el incendio que voraz acababa con la vida de los cinco hermanitos y la mamá de Janet. En el mismo momento que el hombre ebrio se echaba sobre el piso de una pobre alcoba construida con trozos de madera donde dormía su otra familia.
Sunday, March 13, 2022
Estulticia
Perdonen mi estulticia,
pero no puedo
como un contabilista
transformar
las aterrorizadas caras
de las víctimas
en cifras,
en columnas de números muertos,
en escalas dibujadas que crecen
y decrecen sobre un papel inerte.
No soy un estratega militar
que habla de bajas,
que está acostumbrado
a los cuerpos desmembrados
a contar las victorias y
la gloria sobre cadáveres y
edificios derrumbados.
No soy como los hombres
de piedra que sentencian
en mapas y luego lanzan
las bombas asesinas,
que envenenan el aire,
no soy como aquellos
que organizan los tanques aplastantes,
perdón por ello, perdón, perdón.
No pertenezco a este maldito mundo
que decide quién vive
y dónde debe hacerlo.
Perdón.
Saturday, March 05, 2022
Flores muertas
Hirviendo
muchos días
entre sus aguas del pavor
Las flores
se desnudan
sobre las tejas
españolas,
el viento
se encarga de llevar
los pétalos muertos
hasta allí
su último resplandor.
Mi Ithaca
No me esperes Ithaca
mi camino
no tiene nave
ni retorno
me he echado a la mar
para perderme en olas
que me lleven
a playas donde evoque
las lejanas tristezas
con mi llanto de sal
diluido en otras sales
de interminables aguas.
No me esperes Ithaca
se perdieron
los pasos desahuciados
esperando la tregua
del jamás.
Mi Ithaca está muy lejos
de esas aguas
y no aguarda regresos.
Las nieves de Los Andes
manchadas con torrentes
de sangre de guerreros
se siembra entre cenizas
de huesos calcinados
con ruido ensordecido
de infames tableteos
de metal rechinando
entre la vieja memoria
de las rocas
murmurando un gran llanto
en palabras que un día
se lanzaron en gritos
y murieron al viento.
No me esperan
Los monte inclinados
con la fuerza del tiempo
aplastan las ciudades
que anteriormente amaban
atadas a sus faldas
y el suelo tapizado
de viejas calaveras
en un descanso eterno
sin encontrar consuelo
ni camino ni pasos
que susurren regresos
no hay retorno
Saturday, February 26, 2022
Cohete
El banquete era el culmen de la negociación y los participantes levantaron sus copas para chocarlas en el centro de la gran mesa cuando un cohete que destruyó el techo les tiró encima la magnífica araña de cristal de roca que quedó manchada de rojo entre restos y escombros.
Saturday, February 19, 2022
Muertos propios
A los míos nadie les cuenta que están muertos y llegan a casa a cada rato a tocarme el hombro para que yo me ponga a llorar. Conversan, hacen ruido de lluvia y tempestades entre los sueños y provocan flores amarillas en las plantas muertas para que yo me alegre con el aroma, mi papá me cuenta historias de navíos y navegantes atravesando océanos imposibles en tempestades bravas en la absoluta oscuridad.
Mi abuelita solo habla de geranios y de corredores con balcones alrededor de un patio con una palma en el centro donde ella con los pies hacia arriba clama por ayuda. Mi hermano no me habla porque le dan ganas de llorar conmigo,
Derrumbes
Como las
construcciones
de Siria o Palestina
como un juego
de niños
endiablados
caen los edificios
con sus almas
de arena y
tiempo
mancilladas,
retorcido el metal
de sus huesos
fracturados...
Saturday, February 12, 2022
Cazador
Cazador
La mujer estaba inquieta desde que le anunciaron la visita que debía hacer, no iría sola, sino con el organizador que era la persona con quien trabajaba; el otrora cómplice del personaje que iba a entrevistar, quien a su vez iría acompañado por su novia de turno, una muchacha famosa, -su fundamental requisito- de baja estatura con expresión vivaracha que musitaba al oído del hombre comentarios que no lograban escucharse desde el asiento de atrás donde ella viajaba, pero a cambio, de vez en cuando exageraba el tono de su voz con ampulosas carcajadas que estremecían el ambiente y servían a la mujer nerviosa para relajarse un poco.
El paseo duraría tres o cuatro horas, dependiendo de las necesidades de quienes manejaban el vehículo que los transportaba; la muchacha pequeña y el hombre conducirían intercambiando el puesto si acaso el otro lo solicitaba.
Él se preocupaba por impresionarla y cedía fácilmente a sus requerimientos que resultaban pueriles y excesivos. Se notaba que estaba en plan de conquista y se esmeraba en demostrar su poder económico y su paciencia, que a todas luces no tenía. Sus tics nerviosos lo delataban.
Alquiló apartamento en un conjunto hotelero, la mujer ocupó una de las habitaciones con cama sencilla, ellos, la principal.
Cuando iban entrando a la ciudad en una calle poco concurrida aguardaba un auto, modesto con relación al que los visitantes ostentaban. El hombre del otro auto habló por su móvil indicando que lo siguieran.
Como si se tratara de una operación peligrosa el visitante lo seguía en los cruces repentinos unas veces a la derecha y otras a la izquierda que intempestivamente hacia el hombre que ahora los guiaba, posiblemente imbuído por su antigua actividad ilícita.
Después de largos minutos cuando vio que no era necesario, el hombre del auto rojo decidió parar en un centro comercial.
En ese momento comenzó a crecer la angustia de la mujer que viajaba con la pareja porque le temía mucho a ese encuentro. Había imaginado mil maneras de actuar para librarse de él -sin decidirse por ninguna- estar frente a un hombre que seguramente tenía sus manos manchadas de sangre, no se sabia de cuántas personas, -aunque a ella el terror no le permitía hacer cuentas y un solo muerto le bastaba para alimentarlo- por sus antecedentes sospechaba que el número era enorme.
El propósito inicial era mantenerse alejada para no tener que tenderle la mano, pero eso era complicado porque precisamente debía entrevistarlo y lo común era que se lo presentaran y se diera el temido estrechón.
La sorprendió que el hombre fuera acompañado de una pequeña a quien cuidaba con notable esmero, le arregló el cabello, acarició su mejilla y la cargó hasta una silla que le quedaba alta donde la sentó con dulzura. Era contradictorio que un ser tan cruel pudiera ser tan tierno.
La mujer aprovechó esos momentos para tratar de escabullirse, pero el hombre, después de sentar la niña la miró de frente y se dirigió hacia ella tendiéndole la mano -ni modo se dijo- y mentalmente pidió perdón a las víctimas del asesino.
El hombre le estrechó la mano, pero bastó el roce inicial para que se percatara del rechazo aunque ella, congelada no había movido un músculo de su cara que pudiera delatarla.
Él como una fiera siempre al acecho olfateó su miedo y enfrió el gesto retirando la mano con un movimiento veloz, estaba acostumbrado a que le temieran por su fama de sanguinario, pero esta vez cuando era el personaje de moda y protagonista del publicitado proyecto no se imaginó que su prestigio hubiera llegado tan lejos.
Ofendido, no le dirigió la palabra en el resto del día.
Transcurrieron dos días y él tenía que elaborar su relato para que no luciera tan descarnado, pero no soportaba la presencia de la mujer que era la encargada de escribir y darle forma a sus palabras redactando lo que el hombre narraba.
Luego de un trabajo sin pausa ella leía en voz alta y el hombre rectificaba, negaba o afirmaba continuando su tarea de contador de historias infames, metiendo algún comentario actuado para darle credibilidad a la truculencia de los hechos.
Transcurrían las jornadas, el segundo hombre que al iniciar el viaje era el primero, debía permanecer oyendo para empaparse de los hechos porque se iba a llevar todos los créditos. De vez en cuando interrumpía para hacer una pregunta y para ponerse de acuerdo e indagar intentando reforzar sus vivencias de antaño cuando compartió actividades con este y con otros hombres de poca monta que se mencionaban en la charla.
Todo iba bien hasta que llegó una pregunta de la mujer que escribía y él se levantó de la silla para responderla gráficamente, era en referencia al uso de un arma, una bayoneta calada y, nada más placentero para él que demostrar su capacidad y su fuerza, la tomó como objeto de la puñalada y se la mostró con tanta fuerza que ella se sintió atravesada y herida de muerte, fue perdiendo el aliento sintiendo que se desmadejaba y tuvo que hacer una pausa en su trabajo, retirarse para tomar agua y refrescar su rostro que, esta vez sí, la había delatado. El hombre le enterró la lanza, sintió la sangre brotando y una sonrisa maligna se dibujó en sus labios.
Cumplida su venganza no quiso regresar a la entrevista que por fortuna ya iba terminando y ella volvió a casa dejando a la pareja que la había llevado, gozando las mieles de la compañía criminal y grabando lo que faltaba de las historias del hombre para escribirlas luego.
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