Ya no seré tu amiga
ni tu amante
no seré tu tristeza
ni me tomarás
a hurtadillas
por el talle
no seré nada
ni el recuerdo
de un beso robado
por la tarde.
Seré una sombra herida
que se parte en dos
al cruzar la calle,
me difuminaré sin aliento,
me perderé en la noche
confundida en el aire
y mis lágrimas rodarán
secas mustias y sin cauce