Como todos los niños
de la guerra
ellas quedaron mudas
tendidas
sobre sus dibujos
infantiles
sus cielos de colores
y sus flores
rotas entre los escombros
quemadas
junto a los pupitres
donde apoyaban
sus cuadernos su lápiz
y sus brazos
quedaron tendidas
y en pedazos
de carne
frente a su tablero
aplastado y deshecho
de pronto
sus cuerpos
se quebraron
dejando su vida
y
sus pequeños sueños
bajo la luz del día
quebrantados
sordas por un estruendo
que explotó su existencia
y sus cabezas
y dejó mil heridas
desafiantes
heridas que quemaron
y le duelen
al mundo
y
permanecerán por siempre
sangrantes y abiertas
en la memoria de quienes
supieron de su muerte niña.