Como todos los niños
de la guerra
ellas quedaron mudas
tendidas
sobre sus dibujos
infantiles
sus cielos de colores
y sus flores
rotas entre los escombros
quemadas
junto a los pupitres
donde apoyaban
sus cuadernos su lápiz
y sus brazos
quedaron tendidas
y en pedazos
de carne
frente a su tablero
aplastado y deshecho
de pronto
sus cuerpos
se quebraron
dejando su vida
y
sus pequeños sueños
bajo la luz del día
quebrantados
sordas por un estruendo
que explotó su existencia
y sus cabezas
y dejó mil heridas
desafiantes
heridas que quemaron
y le duelen
al mundo
y
permanecerán
por siempre
sangrantes y abiertas
en la memoria de quienes
supieron de
su muerte niña
olvidados también
en pocos días
como todos los niños
de la guerra.
Muchos otros
murieron en la cama
cuando se vino abajo
su morada
no hubo hospital
para dolencias
no hubo nada
porque no quedó nada
solamente el estruendo
de las bombas
la quemadura de las balas
desmembrados
quedaron en la calle
contemplando el cielo
que los cobijaba
algunos intentaban
en vano empujar
las piedras que
los apretaban
remover el peso
que los asfixiaba
no lo consiguieron
ahora suman cifras
que el mundo repite
y que la televisión
reproduce
en las pantallas
alcanzaron a ver
la mano amiga
que intentó rescatarlos