Llegó la voz de pronto
como visión Borgiana
un pliegue que
en un mundo de tinieblas
con un pausado viento
se agitaba
todo habitaba dentro
sin descripción posible
estuvo
guardado mucho tiempo
en las enmarañadas
circunvoluciones
de olvido y
de memoria recobrada
en las latentes
alucinaciones
que extrae el universo
de su viejo cerebro
regresaron
los velos
las delgadas siluetas
la forma de las sombras
el mundo contenido
entre su
Aleph perverso
guerreros desarmados
de muertos
acertijos
páginas de incunables
que nadie había leído
pero a pesar de todo
amaban
percibían
silencios
gritos
escenas repetidas
desde siempre
sin un final posible
lo asaltaban de noche
lo recordó
lo supo y se lo dijo
miraré por tus ojos
caminaré contigo
bajo el sol inclemente
entrelazada
tu mano con la mía
por sueños
borrosos de un olvido
que lejano recuerda
en mi cuerpo lo que en él
habita de tu cuerpo
lo que ha quedado
en mí después
de las tormentas
y del tiempo.
Nada.
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