Wednesday, May 30, 2007

Visita Inesperada


Hoy la muerte llegó hasta el aposento
dejando su fragancia de cadáver
en las sábanas blancas
Dejando en las miradas
de soslayo
pertenencias de ayer
ahora sin dueño,
manejadas por manos
que ocultaban
entre guantes de plástico,
el asco de su nombre
mortecino, pronunciado
en la oscura y terrible
madrugada.

Midaz.
Mayo 30

Eclipse



Camino hacia el abismo, lo miro y me embelesa, me aproximo hasta el borde, adivinando la grata sensación de pluma o plomo, descendiendo hasta el vientre de piedra que me aguarda. Lecho inmenso inminente, con sus bordes de dientes afilados, obsidiana gigante en su tarea de penetrar la carne en su llegada. Placer indescriptible, descontrol de mi peso descendiendo hacia el fondo, final rotundo, paisaje agreste de sangre derramada, iniciando caminos sin retorno, masa breve en la masa, ceremonia dispar, pasajera atadura al comienzo de los siglos cuando yo no era nada, al final de los siglos cuando no seré nada, regreso hasta el olvido inexpugnable, materia que se filtra entre la piedra, vuelta al polvo perpetuo, a la definitiva madre, vertigo fugaz, cataclismo total, total eclipse. Leve cuerpo en la sombra, gotita de la lluvia que se esparce desde el gran temporal, silencio en el silencio inexorable hacia la nada

II

Retornaré en agua que se filtra, repetiré los nombres que nos juntaron y los sabores comunes del pasado, cruzaré los espejismos de nuestro deseo, habitaré los gritos de tus bosques, germinaré sin reposo en cada poro de tu piel erizada en el orgasmo, seré piedra y pétalo derramado en la medida sublime de nuestros besos, de nuestro efímero tiempo, prolongado en la fuga metafísica de los encuentros. Seré sabor de siempre, olor de primavera en la mañana naciente, olor de cuerpos que se cruzan en abrazo enamorado. Me repetiré en cada vuelo libertario, en las alas que nacen en la desesperanza, en el fuerte corazón que no se inclina, seré la planta que el asfalto no logra vencer sino que brota y se reproduce por entre sus grietas altanera. Seré luz en tus ojos, coraza en las derrotas y sueño sempiterno en la desolación de las almas que no se arrodillan ni se rinden y que renacen en cada despertar.

Wednesday, May 23, 2007

De mi país de las nubes altas

Ciudadano.

Con maquilladas palabras
bajo la fementida transparencia
-su palabra favorita-
el ciudadano hace los señalamientos
para que sus sicarios
ejecuten la orden
y el descuartizamiento
de quienes se atrevan a disentir.

Fosas

Aquí estaban los huesos, dando testimonio del silencio cómplice de todos los habitantes del país, algunos aún calzaban botas hasta donde no llegó la cuchilla, no había muchos fracturados porque la operación, que duró más de veinte años, se llamó descoyuntamiento y les dictaron clase a los ejecutores para que fuera perfecta, ponían como víctimas improvisadas a los que le cayeron mal al instructor, vivos aún, carne de prueba de cuchillo para los aprendices de monstruo, eran reclutados por los caminos del terror, eran los que quedaban y no tenían otro remedio que seguirlos, los demás se habían marchado, abandonando la tierra anegada en sangre y llanto de sus propios familiares, amigos y vecinos. Aquí estaban los huesos, testimomio férreo de todas las infamias, no tenían sexo ni edad, se contaban por miles y variaban en tamaño; mantenían su queja muda, sepultada entre gritos acallados en el designio del tiempo transcurrido, desde el aciago momento de quienes dictaban la orden que siempre se decía, venía de arriba. Eran pueblos enteros enterrados en pedazos entre las enormes fosas, estaban revueltos en su fatídico aposento rellenándolo con la medida exacta de sus cuerpos y el mundo estupefacto contemplaba la escabrosa escena, repetida en los monitores que regaban las exclamaciones en las más distantes latitudes, junto a los testimonios desesperados de las madres, que entre las fosas trataban de identificar lo que quedaba de sus hijos desaparecidos; junto a los testimonios estudiados de los autores; a los testimonios del ejército y al de los políticos, de quienes se decía eran la mano maestra que dirigía las masacres.
Todos sin excepción contemplaban los restos amontonados en las fosas recién abiertas al asombro tardío y a la añeja impunidad y reclamaban justicia, mientras el ciudadano de la transparencia reclamaba excarcelación para sus amigos ejecutores y como en el tango; el mundo seguía andando...

Monday, April 30, 2007

Carta Breve

De la serie: Cuentos Infames




Apreciado señor, he llegado al límite de la tolerancia y necesito comunicarle las determinaciones que la desesperación me ha orillado a tomar. Como bien usted lo dice, el camino al infierno está plagado de buenas intenciones. Esta vez la verdad es a la inversa y mis intenciones han sufrido un vuelco (quizás me gane el cielo) y por esa razón a partir de este momento, no seguiré aceptando sus insultos, los calificativos brutales y leves que usted incluye en su vocabulario a la hora de referirse a mí, de compararme con otras o de darme una orden; prefiero que se los reserve para alguna otra a quien le profese más amor del que insiste en hacerme creer que me tiene.
Todavía me duele la cabeza de la golpiza que me propinó hace dos semanas y los tumores que se me formaron en los brazos no logro desaparecerlos -a pesar de masajearlos con saliva en ayunas como me enseñó la abuela- y la verdad, ahora no estoy dispuesta a que me los renueve. La persecución que instaura cuando, por puro temor, me desaparezco de su vista por instantes, seguida de los azotes y el encierro, no quiero seguirlos padeciendo. Las citas con sus amigos; para que disfruten mi cuerpo, mientras usted observa con los ojos de vidrio de su lascivia, desde la oscuridad del ropero donde presiento y me aterra su lujuria casi tanto como el tormento que esto me representa; no quiero seguirlas cumpliendo.
El atropello que padezco cuando no satisfago sus requerimientos, no quiero repetirlo, pues bien sabido es que si no me alimento y me sangran las muñecas y los tobillos por efecto de las cadenas que me ata; la gente va a notar que algo no está bien cuando me exhiba ante sus amigos (su mayor placer) y usted perdería su prestigio y el respeto que le profesan cuantos lo conocen y cuantas lo miran y lo toman como el honorable e irremplazable profesor de arte, confidente, amigo y consejero en sus más dificiles momentos. Mano salvadora en su adversidad y apoyo en su soledad y abandono.
Por tanto, mi querido señor y más por necesidad que por voluntad propia, he tomado una determinación y le he escrito esta carta, que quedará como constancia e información para quien la requiera.
No le voy a negar que su cuerpo me pesa enormemente para cargarlo, más que cuando usted se me echa encima y no puedo respirar, y mucha mayor dificultad me cuesta colgarlo de la cuerda que amorosamente a pesar de todo, he colocado alrededor de su garganta. Pero lo voy a conseguir como lo he conseguido todo durante estos largos años en que usted ha logrado mantenerme fiel, cariñosa y sin mancha a su lado.

Wednesday, March 07, 2007

News

Noticia


Me bastó escuchar el tableteo, lo demás aparecía sin esfuerzo; la sangre corriendo tibia, imperceptiblemente por el cuerpo, los hombres en el suelo sin percatarse aún de su propia muerte, que les va llegando despacito, penetrando uno a uno sus sentidos, definitiva, severa, sin permiso; que se posesiona atrevida en el ennublamiento de la mirada, en el paisaje borroso, que se desdibuja ante los ojos húmedos con sus propias lágrimas; que cruza en la oscuridad absoluta precediendo al ruido cada vez más lejano donde se alojaron las palabras sin sentido: guerra, conciencia, ideal, amor, pasión, tiran
ía, familia, sumisión, raza, credo, hijos, padres. Todo dirigido hacia la enorme boca -el hueco negro que se traga las estrellas- hacia el túnel blanco de la creencia, en el aturdimiento de la esperanza, de la nada que aguarda ahí en el otro lado de la vida…

Entonces apagué la radio.

Midaz



Febrero 22 2007

Wednesday, February 28, 2007

Crónicas de animales

Historias de Zorrillos


Sólo había tenido noticia de los zorrillos a través de las tiras cómicas de Benitín y Eneas, que religiosamente seguí en el diario El Tiempo de mi ciudad y que alegraron mi infancia y desataron mi imaginación. Su hálito terrible, aparecía dibujado con ondeantes lineas expelidas desde su cola, para espanto de quienes anduvieran cerca. Por eso la noche en que Ivonne, sacó a pasear a su perrita por la huerta de tomates, del lado de la mañana (así se llamaba la calle: morningside lane) creímos que por fin a los gringos, se les había explotado una de sus plantas nucleares y que tras el olor, que agresivo e inclemente invadió nuestro espacio, empezaríamos a caer como moscas de Chernovil, sin que quedara rastro de nuestra existencia por el planeta.

La niña cruzó alarmada la puerta principal, seguida de cerca por la perrilla y mientras corría hacia el baño, donde con todo y ropa se disponía a bañarse usando toda clase champús y jabones de olor de la casa, el animalito, todavía enceguecido, limpiaba su cara refregándola contra el tapete de la sala, intentando librarse del aceite disparado por las dos bolsitas que guardan celosos en el ano los zorrillos para que los protejan de cualquier peligro o de ser devorados por una bestia o atacados por algún hombre.

El agua de la regadera, lejos de disminuír, alimentaba el aroma y lo esparcía a través de la casa entera y no hubo bicarbonato de soda, alcohol, limpiador mágico, ni olor artificial, que nos ayudara a menguar la pesadilla, entonces recordé que en las mismas tiras cómicas, había leído el remedio con tomates y disminuí la cosecha, produciendo por horas, litros y litros de jugo, para lavar la niña, la perra, el tapete y la casa.

Tras la infructuosa lucha y búsqueda de remedio, decidimos refugiarnos en la última habitación de la casa, resguardados tras los vapores del vick, que nos embadurnamos por todo el cuerpo y el rostro. Si conciliamos el sueño, fue por agotamiento y no por la fricción aprendida de los abuelos en las enfebrecidas noches de las gripas más intensas, que en esa ocasión no nos ayudó en nada.

Se celebraba en la ciudad de New York lo que fue el último festival Shakesperiano de Joseph Papp y aprovechando nuestra condición de reporteros y nuestras credenciales de prensa, asistimos a la apertura, donde con gran despliegue se anunciaba la presencia de Gabriel García Márquez, nuestro admirado y releído Premio Nobel de Literatura.

Cuando intentábamos ingresar al sitio de la celebreción nos tropezamos con lo que creímos eran hordas de cubanos, más por el escándalo que hacían que por el número de integrantes, que nos agredían física y verbalmente, tratando de obstruír nuestro paso al teatro.

Ivonne, portadora de la cámara filmadora, se quedó rezagada de nosotros varios pasos, por efecto de la aparición de la policía que corrió a protegernos de los anticastristas, que pretendían a golpes obligarnos a pensar como ellos y con sus insultos, impedir que disfrutaramos del gran escritor.

La niña tuvo entonces una idea de última hora, se deslizó como pudo y abrió el estuche de la cámara, que había permanecido –testigo mudo- sobre la mesa del lugar donde la perra se limpio el hocico. El olor concentrado en la maleta, detuvo la mano que como garra de una de las agresoras, pugnaba por agarrar su cabellera, casi consiguiéndolo y frenó la marcha de los otros cinco gatos, que pasaron de frustradores a frustrados, gracias al zorrillo que se atravesó en nuestras vidas la víspera con su aroma salvador.


Midaz.

Febrero 27 2007

Oscuros fragmentos

I

Después del tiempo
del rigor mortis
y de la seriedad
de los difuntos,
con sus eternos dientes
las calaveras
se mueren de la risa.

Monday, February 26, 2007

Intimos Monólogos de las seis de la tarde.

Te miro desde la historia de mi derrota y me produces lástima, esa lástima que inspiran los perros abandonados en medio de una avenida convulsionada, un sentimiento que poco tiene que ver con la ternura y que raya en los límites del desprecio, el mismo que me profeso a mí misma, que no hiere ni lastima, pero que como piedrecita en el zapato incomoda el andar, arena en los ojos miopes donde te perfilas indigno y cruel.

-Qué tanto es una vida, el instante en que te abrazo, el sabor de tu piel que se adhiere a mi recuerdo, los momentos en que te adivino en otro lecho, la hora en que te pierdo o la misma en que nadie te gana, porque los sentimientos no son una competencia y tambien navegan en el heraclitiano río que discurre y que nunca es el mismo cuando nos bañamos en el.

-Yo sé que en otro lugar de esta ciudad canalla, contemplas el mismo atardecer y se te cuela en los sentidos con el mismo fuego que se perderá en la noche y verás el brillo tenue diluírse en sombra y las amoratadas nubes tornarse vacío en el adormecimiento del crepúsculo.

-Yo estoy ahí, en ninguna parte, en el mismo lugar que deambulamos todos, creyéndonos la historia de ser y existir en el instante orgásmico de la mentira que nos mantiene vivos para seguir creyendo. Aquí, dulce sofisma, aguardando el sonido de tu nombre pronunciado en la tarde de la despedida, en el lejano movimiento que marque el designio de no verte.

-Sabor a ti, aroma que se extiende cuerpo adentro, sutil sabor de amor en el lujurioso aliento, en el gemido mudo, instante que se pierde en las luces intermitentes que nos hacen huir del territorio tibio, hacia el helaje del miedo en las manos de la realidad.

-A través de tus ojos para inventarme feliz - para reconstruír el saldo de las jornadas idas- contemplo la vida nueva, ésta donde permaneces a pesar de los demás a pesar de la circunstancialidad del tiempo que se acaba, a pesar de los ojos que vigilan

-Me dueles, pero por ser tú, me dueles menos, me dueles con calma, lentamente acostumbrándome, acomodando mi piel a lo que viene… dueles despacito en el brillo de los ojos que rodará tibio en el ángulo errado de mi cara, hacia la nada.

-No sobreviviré, no quiero. Los hechos pies descalzos sobre el fuego se detienen en el temor odio que los mueve, se advierte la oscuridad en la mustia flor que se dispone a morír, talle quebrado del ensueño, hoy no era el día de soltar mi mano entre la ola terrible, de apagarme la voz que generosa daba luz a mi andar, pero vive tú, que yo te amo, aunque termine odiando el momento en que lo hago.


No hay futuro si no vives la intensidad del hoy te quedarás rezagado y vacío en una competencia absurda sin ganador ni vencido, siente, elévate a las más altas cumbres de la soledad.

-Para qué insistir en proseguir, no existe ninguna razón para nada. Hablamos dando vueltas, sin llegar a ninguna parte, andamos sin encontrar el lugar apropiado donde posarnos firmes, subimos el telón, persistimos en la farsa, marionetas sin voluntad fingiendo ser dueños de nuestros actos.


-Una lluvia de flores me detiene en la tristeza de este 8 de abril, es primavera y tu imagen se me filtra en el alma en esta tarde que compartes con otra gente, en esta tarde que no estás, pero sigues vigente en el estremecimiento de los pétalos que caen a mis pies formando colcha rosa desmayada en la acera.

-Anda, aspira el aire tibio del atardecer que en él estoy diluída, lejos de la voz que pretende exterminarme, aquella que cree que dicta la sentencia definitiva para decidir el rumbo de mi vida, la que no sabe que yo soy la audacia de atreverse a florecer entre el helaje, a sobrevivir entre las cuatro paredes que pretenden aplastarla y exterminarla soy la misma que sueña frente al mar, la que se escapa en una nube en el momento mismo de la desventura, la que te ama y te llama sin escuchar la otra parte, soy la que vive de sueños fabricados al éter de la locura que me copa.

-No me mueve la conmiseración con que me trata el monstruo, no me roza su dureza de oro, sigue siendo la prostituta del mas puro deseo y del mas casto lecho su desprecio. Navego hacia otros puertos donde me espera el alma en el momento íntimo de la única verdad: tu sentimiento, ahí donde palpitas y te sientes vivo y te sientes hombre integrado a la naturaleza a la energía pura, donde te sientes partícipe del universo, ahí te encuentro ahí me quedo y ahí te amo, donde nadie llega y se acaba la fuerza y el deseo de dominar y ser dominado, en la desolación suprema del ser cuando se ve a sí mismo inconmensurable y se siente liberado, etéreo, eterno en el tiempo y el espacio.

Sunday, January 28, 2007

Disfrutando del arte

Con Alfonso Melo del Grupo de Barranquilla. 2006 Posted by Picasa

Morir en Bogotá

Morir en Bogotá

Morir

A René García y otros amigos



Yo los he visto morir,
antes que las balas criminales
los tocaran y los desgarraran.
Antes que el exterminio al cual se sometieron,
los atenazara con células cancerosas
o les destrozara los pulmones y las piernas.
Yo los he visto morir porque creyeron
porque todo lo dejaron
para seguir sus sueños.
Unos dejaron a Dios,
otros sus hijos, su casa y sus amores
como apóstoles en busca de la verdad.

Yo los he visto morir
porque se dejaron morir
porque no comprendieron
porque los mató la realidad,
porque al mirar de frente
sus ideales no eran nada
y se encontraron con las manos vacías.

Unos creyeron en la guerra
otros creyeron en la paz
y ambas fueron un espejismo,
como fue un espejismo la justicia y la igualdad,
como fue un espejismo el mundo que quisieron
forjar.
Un intangible espejismo que se les escapó
como el agua entre los dedos.

Se llamaban Jorge, Mauro, Pablo o Ariel,
el nombre nada importa,
como nada importó su vida ni su muerte.
Pasaron y se fueron,
antes que los diarios registraran su muerte física,
antes que el calendario marcara la fecha fatídica,
antes que sus admiradores y sus detractores,
que sus amigos y sus enemigos,
llamaran por teléfono a Miami y a Suiza
para contar la nueva.

Monday, January 15, 2007

Nuevos Fragmentos

Mi mano demonio alado
prodiga fuego a tu cuerpo

y se detiene amorosa
en el ascenso

sobre el nudo ciego
del suspendido azul de tu deseo.
¡No amarás a otro hombre!
-la soga al cuello-
pero mi mano profana
continúa en el intento
sobreviviendo decretos
que dicta el infame celo.
Aquí me quedo en tu noche
velando ciega tu sueño.
Aquí me quedo en la sombra
desafiando los silencios
y la mirada de piedra
helada del carcelero.
Aquí me quedo por siempre
-candor y arrojo cubierto-
en el ensueño que tejes
mientras que yo me lo creo
y me lo visto y lo luzco
donde sólo yo lo siento
en mis muñones de alas
que crecen cuando te veo,
amordazada y gritando
para conjurar el miedo
de las serpientes que anidan
rondando cerca a mi lecho
y del tiempo que no tengo
junto a los relojes quietos.

Aquí me quedo.

Wednesday, November 08, 2006

El Secreto

La primera reacción ante la intención de confesión de Montiel fue de miedo, me hice mil cábalas mientras me acercaba a lentos pasos a lo que él llamaba su secreto, pensé que tenía a alguien atado a una silla de ruedas -talvez a su esposa- y que se deleitaría desnudándome mientras ella observaba sin poder hacer nada; quizas sería ciega como en El Túnel y él la obligaría a respirar mi perfume, el nuestro, el que elaboraríamos en su presencia. Los ciegos desarrollan los demás sentidos me dije y ella, además de oírnos percibiría el deseo en cada gota de sudor rodando por nuestro cuerpo, la tibiaría el vaho de nuestra respiración dificultosa y sufriría o se deleitaría quizas con nuestros gemidos.
Ella habría quedado ciega o paralítica, después del intento de suicidio cuando Montiel la encontró en su propio lecho amando a otro hombre, tras haberlo despedido, besándolo en la boca al dejarlo en el aeropuerto, donde finalmente cancelaron el vuelo.
Tal vez Montiel la amaba, pero su lastimado orgullo exigía una venganza cruel y me estaba utilizando a mí para llevarla a cabo. ¿Y si tenía otros hombres aguardando, hombres con látigos que me atarían a la cama mientras él, cobarde se escondería en un armario para desde allí observarnos?
¿Y si era un loco que tenía preparada una celada para encerrarme en ese lugar del que no podría salir nunca, porque él se encargaría de impedírmelo? ¿y por qué me había escogido a mí para confiarme su secreto?
¿Y si Montiel no era Montiel sino una dama y si no tenía sexo o era hermafrodíta? Mil preguntas me hice en el trayecto y fuí desde la abyección hasta la simpleza, hasta que huyendo horrorizada, dejé a Montiel con su secreto esperando en medio de la plaza.

Sunday, November 05, 2006

Poeminimos

I


Parcerita luna
que hiere tu cintura desnuda,
rayos que acarician
tu piel nueva a mis ojos
donde habita el placer,
puerto de mi carabela .

II

Calle 15

La puerta que se cierra
tras tu paso,
me deja el sabor tibio de un beso robado.

III

Pasos temblorosos
en la cuerda floja de las seis de la tarde
que me conducen a tu rostro
que conserva mi aroma,
detrás de los ojos que vigilan
el prohibido camino
que nos junta.

IV


Agujas de luz que hieren
el subterráneo mundo en que me pierdo.
Conducentes destellos
hacia el camino de tu nombre
impronunciado.

V


Duelo por Adriana

La luna se halla escondida
tras motas de nubes pardas.
La luna asoma sus ojos
colgada en la noche larga
y tu cuerpo se estremece
pendiendo de tu garganta
entre la arboleda espesa
que le sirve de morada.

La luna besa tu cuello
con besos de cortesana
y se apodera despacio
con su sigilo de plata
de la cuenca de tus ojos
y tu partida mirada

La luna que sabe de esto
relame con lengua blanca
la silueta de tu pecho
y te acompaña descalza
cubriendo tu último sueño
que se escapa en la alborada.

Un viento gris de lamentos
de la gente que te amaba
resuena lejos muy lejos
con lágrimas extenuadas
mientras tus ojos dormidos
no verán la luz del alba.





VI

Te nombro

Rezo tu nombre,
sueño tu nombre,
pronuncio tu nombre
lentamente…
Repito tu nombre
en la soledad
exclamo tu nombre
en la derrota
entre la gente.
diluyo tu nombre
Para beberlo a gotas
y a torrentes,
deconstruyo tu nombre
para devorarlo
letra a letra
y quedar llena de ti
para volver a empezar

a pronunciarlo.

VII

Yo soy mía
en la medida que te miento,
yo soy mía
en la medida que soy tuya,
cuando crees poseerme
yo soy mía
cuando quiero que creas que soy tuya
yo sigo siendo mía
que es la mejor manera de quererte.


VIII

Te miro y eres una mentira
la gran mentira que alimenta
mi propia mentira
que me cuento a solas...

IX

Te miro en mi tristeza,
con tu mano
cubriendo los hilos que manejas,
conozco cada movimiento
y la fibra que toca
en mi pobre corazón de marioneta.

Tuesday, October 31, 2006

Agüita mansa





El agua mansa se filtraba hasta los más intrincados laberintos, su inmóvil apariencia arrastraba incautos hacia sus profundidades, su paisaje grato y apacible invitaba al regocijo mientras por debajo tejia la urdimbre devoradora con una danza sin identidad que mecía sus rizos y su maquillada frescura preparando el ambiente para el zarpazo definitivo…



Irene se levantó aquel día más entusiasmada que nunca, tenía todo dispuesto para su encuentro sexual como todos los días desde hacía un año y medio, el de hoy sería un extendido tiempo que las circunstancias maritales le prodigaban (su esposo estaba de viaje) era una ocasión diferente a la diaria angustia de las excusas, agotándose a pesar de la enorme capacidad de mentira que ya practicaba desde su lejana tierra, cuando burlando la vigilancia estrecha, se agazajaba con los maridos de sus más intimas y preciadas amigas, ellos siempre cedían ante sus dos sustentados argumentos, inflamados gracias a la inversión de un pobre hombre cuyas manos ardían en el fuego de la confianza que decía profesarle.

Todo estaba perfectamente organizado y ese día no asistió al nido pago, sino al apartamento donde sin sobresaltos pasarían una velada inolvidable. Ella tenía aquel hombre cual trofeo ganado como todos los anteriores, en la más desleal, ruín e inmisericorde lucha oculta, contra su propia hermana.

Hicieron lo de siempre, ella se quitó la diminuta faldita de quinceañera mientras la fuerza de su pecho expulsaba las únicas muestras de inteligencia con que contaba y que usaba con éxito para hacer sucumbir hasta a los más racionales en sus redes de mansedumbre bien estudiada. Distraídos en su acostumbrado ritual no notaron que algo extraño ocurría a su alrededor.

La puerta se abrió repentinamente y el otrora romance se transformó en caos, dos ensortijadas cabelleras se enredaron en una lucha que el predicador de la paz y el amor, que ostentaba el record de cuatro mujeres al día, no atinaba a interrumpir, sus hembras rodaban por el piso y él consternado no podía desatar el nudo que las dos dibujaban como víboras con su cuerpo en el piso.

Irene logró liberarse y huyó con la ropa que pudo recuperar en el fragor de la batalla, al salir encontró el vidrio de su carro roto y sus pertenecias desaparecidas, paró en el camino y compró blusa y falda, regresando con su cara de siempre y su sonrisa de siempre a ocupar su lugar de siempre como la mansa mujer abnegada y sufrida que en silencio padecía a su esposo sin talento, según ella y ahora sin dinero…

A pesar de los esfuerzos por disimular, ella no olvidaba la afrenta y fraguaba su venganza, mantuvo para los demás, el manto tibio de su despreocupación, modificó su estrategia con el amante y se tornó demandante, atosigándolo con nuevas exigencias respecto de las otras mujeres que él frecuentaba.

Desde ese día trabajó como una hormiguita juntando todos los centavos que pasaron por sus manos y asistió a la cita del hotel donde conminó al hombre a dejar todas sus conquistas lanzándole su lapidaria frase telenovelesca:

Si no eres para mí, tampoco serás para ellas y sin más discurso y sin que se le moviera un solo músculo de la cara, desenfundó un arma y le descerrajó un disparo en medio de las piernas.
Meditaciones Nocturnas




Escarbo en el fondo de mi ser para encontrar la fortaleza que me falta para poner fin a este simulacro vulgar.
Imagino el nudo de la cuerda que ha de suspender en péndulo mi cuerpo sin vida.
La cuerda que acariciará rotunda el circulo de mi garganta, hasta el momento en que irrumpan los comentarios que como epidemia de gorgojo corroan en ceremonia oscura la última luna sobre mi piel desnuda.

Cuando yo ya no ejerza mi oficio de poeta, tratando de ocultar con los dedos el resplandor obsceno de la realidad que me enceguece y dé paso a la mentira y a la verdad que se confunden en tus labios. Se acabará la pena y los falsos amigos sin pies y sin voz irán cayendo uno a uno, ahogándose en sus propias aguas oscuras y pestilentes y todo el odio de los detractores quedará sin sentido y las humillaciones y las vejaciones sucumbirán entre su propio veneno, extinguiendo, brasa en el agua, el peso de su propia geografía estéril.

Monday, October 16, 2006

Poemas Mínimos


Desamor

I

Ayer la muerte
sin ceremonia previa
tocó a la puerta del amor
te trajo a cuestas.

II

He preparado
en estas horas
leño a leño el rencor
para en una pira infame
consumir el amor.

Friday, October 13, 2006

Más Fragmentos

NO ESTARAS



Te busco en la muerte y en la vida, acomodo mis pasos a tu ausencia, deambulo la tristeza lágrima a lágrima, cada adoquín es un grito congelado en medio del día que no estás, el sol resplandece sobre mi espalda para recordarme que aún existe la luz, pero está atrás de mi caverna, al frente sólo existe el llanto, el dolor supremo de todas las traiciones que me callo, la sal que me recorre petrificando el sentimiento. No vuelven tus ojos que me daban el hilo conductor hasta la esperanza de las lámparas que brillan en el ensueño.
La noche recorre las vísceras ardientes del miedo, recogidas en el insomnio de las últimas jornadas. Sigilosa torno la mirada al vacío del nido sobre los postes donde reposaban las cigüeñas de la fantasía buscando la tibieza que les fue negada. Parto hacia la soledad de siempre, reconozco sus paredes y un agrio malestar se apodera del ámbito donde habita el frío, vomitando tristeza sobre el rostro de los desterrados de siempre.
Aquí estamos en el testimonio de los pasos torvos, en el cansancio de la pena muda, envejeciendo el tiempo de la desventura, sórdida carroña del engaño de siempre, de la deslealtad de siempre, de la acumulación de dolor de siempre que nos reitera el nunca de la felicidad.

Tuesday, October 03, 2006

Farra

Abandonada, transida, enfrentada a la convicción de no ser nada aceptando la dureza de ser nadie, marioneta inanimada que se tira después de la función, hilos retorcidos en el suelo, pedazos de la máscara desgastados de abuso y de sudor.

Loca incoherente te enroscas en el piso jadeante, mientras los pies se ensañan en tu carne penetrando inclementes tu dolor, ecos de risas estridentes galopan por el laberinto de tus oídos. Todos gritan mientras temerosa esperas contra el asfalto la orden definitiva de decapitarte. Pequeños hilos de sangre abandonan la boca inflamada por los últimos rigores de tus propios dientes. Se aproximan los perros y la mujer drogada que te roba el ensueño llevándose lo que más amas, se esconde tras las solapas ocultando el rostro:

¡Te portas como cabrón y como cabrón te trato! le grita frente a los demás. Anda dame tu mano que ahora eres un niño sumiso, con nueva camisita azul y te manejo a mi antojo, pagas el tributo de tu supervivencia con decreto de propiedad. ¡Yo soy tu dueña! En el fondo de la galería los borrachos tararean:

…Soy cantor soy embustero, me gusta el juego y el vino, tengo alma de marinero y que le voy a hacer si yo, nací en el mediterráneo… ¡Joder que te estoy hablando tío! y lo atrae hacia el baño para seguir la farra

Las otras mujeres se ahogan en licor y te conceden el privilegio que creas que te creen, cada una prosigue con la farsa manejando dobladas su carga de engaño a cuestas, dispuestas a seguirte el juego en una risa llanto que no logran disimular, una de ellas te golpea las piernas en franco desafio a la proximidad del hombre a quien también ella traiciona, un grito rompe la noche ¡Qué viva la hipocresía!...

Mi alma ya no resiste y en un estertor abre las heridas derramando la sangre redentora que alivia con su tibieza la piel recién reventada.

Ojos remanso que me miran desde la última mentira, me prometen futuro y despertar, verde claro y oliva, labios tiernos y besos. Abrazos responsables en colchas coloridas secadas al sol en la cerca de los moteles de quinta categoría y los dos en un juego de despedida, en un aferrarme por última vez a tu cuerpo mientras me voy acostumbrando a lo que se avecina…

¡Llegó la hora del desamor y estoy de frente al chantaje sin temores!

Soy mi propio detective, sigo la huella de tus titubeos, conozco el camino de tus mentiras y te sigo amando. Las piezas encajan una a una en el sueño y el sobresalto me da la respuesta:

Se libraron de ti, te abandonaron, necia niña que lucha contra la corriente, seguirás sola en medio de las multitudes y tu voz desgarrada gritará sin ser oída en medio del bullicio y la ignominia, en medio de la sordera del amor real.

He enfrentado la muerte y la distancia, he enfrentado verdugos y balas, para que hoy me desechen como un cubo de basura maloliente. Soy un ave valiente, salgo a flote, canto al sol como la cigarra después que tu mano, con la de ella intentó sumirme bajo la tierra.

He vuelto de la guerra y las prisiones y no has de ser tú, el que amo quien dicte la orden que me derrote. Me arrastraré, mojaré el suelo con mi llanto, pero levantaré mi rostro resquebrajado para enfrentar la próxima luna sin ti, el sol del amanecer que no me pertenece, en un día sin luz en que tampoco me pertenecerás porque nada me ha pertenecido nunca, porque no quiero que nada me pertenezca ni que nada mío viva en ti, ni que nada tuyo bajo mi piel se extinga. Ni la habilidad de tus manos de prestidigitador, ni el tono de tu voz, ni la medida de tus actos, ni esta locura que me invade hoy cuando por fin comprendo que no se puede perder lo que jamás se tuvo y que la vulgaridad comienza cuando fingimos ser lo que no somos y que la verdad existe en la medida que le demos cabida en nuestros corazones y que eres como eres y que nada importa en este imparable descenso hacia lo desconocido…


Midaz.
Después de los Reyes Magos

La Fiesta de la Friducha

Seguimos

Podemos seguir  andando, conversando,  viviendo  mientras los otros mueren  mientras las bombas  estallan en sus vecindarios  dejando sin vi...