Los besos embozados
aguardan el regreso...
Cuando pase la peste
si es que pasa
cuando llegue el olvido
si es que olvido
cuando acabe
la noche de la noche
cuando vuelva la risa
si es que vivo.
Midaz 2020
Los besos embozados
aguardan el regreso...
Cuando pase la peste
si es que pasa
cuando llegue el olvido
si es que olvido
cuando acabe
la noche de la noche
cuando vuelva la risa
si es que vivo.
Midaz 2020
Adiós sin adiós
Para mi tía
Veo luto
otra vez,
las velas
fatuo brillo
de estrellas
apagadas
en el infinito,
arden sin
esperanza
en los gastados
pebeteros,
un ataúd solitario remachado
de olvido
preside la ceremonia
sin un adiós posible.
Veo la iglesia,
el atrio
y las flores,
huele a cirios
que reverberan
consumiendo
la cera,
humo de olor bendito
brota
desde
unas manos niñas
que agitan
la incensaria
cadena
de botafumeiro
en el largo
sahumerio
haciéndolo
ascender
los
góticos espacios
de la fúnebre
tarde de marzo.
Trajes negros
y lágrimas
en los rostros
amados,
mientras
rituales gestos
minimizan la escena
y le auguran
al muerto
un descanso
perpetuo.
Se juntan
en el yeso,
santificados rostros,
piedras que
nos contemplan
como testigos
mudos
desde la altura inmóvil
de siglos de memoria
que anteceden a
cánticos, responsos y penas.
Lentamente
entre todos los deudos,
niños, jóvenes, viejos
se levanta
el silencio
que tan bien
desde siempre
y para siempre
de memoria sabemos.
Midaz.
Veo iglesias y flores,
huele a cera
consumiéndose en cirios,
oloroso humo
incienso
ascendiendo los góticos espacios,
trajes de luto y lágrimas
en los seres amados,
mientras los ritos
transforman
en levedad la muerte,
juntándola a los rostros
de yeso y piedra de los santos
que nos contemplan mudos
desde las alturas
inmóviles de siglos
que anteceden
penas y silencio.
Ejecutan lo
bueno y lo bonito
lo noble y solidario
Good and Pretty
ironía su nombre
un mal presagio
fue la continuación
de la ignominia el
fin del sueño
de aquellos que confiaron
murieron simplemente
por orden del tirano
cumplieron los cobardes
frente a todos
con certeros disparos
en la cara
asesinos por ellos
ensalzados
ocultan su
vileza enmascarada
descargan con sus armas
criminales de
instintos homicidas
que matan simplemente
despiadados bestiales
lo que dicta su desfachatada
entraña envenenada
sin mostrarnos temores
sin que tiemble su mano
matan a quien cruza la calle
a quien baje o sostenga
la mirada
todos son objetivo
quien mira quien opina
sigue
estando en la mira y
acabará en la tumba
del terror oficial
acribillado
Cómo le gusta
a la gente suicidarse
cuando está prisionera
y reposa una pesada bota
en su garganta
cuatrocientos kilos
en la espalda o
su cuello partido
en la batalla que
ignora que dio
mientras miles
esperan sus
palabras
¡Cómo les gusta morir!
pendiendo de una soga
que no existe
materia
improvisada
que atrevida sujeta
su faringe cuando
nadie miraba
–ilusionistas
transgresores de instante–
colgando de la cuerda
que aparece
milagrosa en su cuello
mientras los jueces
y el mundo aguardan
la declaración
más importante
que faltaba
cuando el amigo
de amigos
intocable
se hunde en las sospechas
y sólo ellos tienen
la respuesta que encaja
en el rompecabezas
fabricado
aparente suicidio
mencionan las noticias
en la escena perfecta
¡Ah muertos tontos!
que
hubieran despejado
las dudas y
completado el cuadro
con
la pieza clave colocada
sin hacer ahora posibles
los detalles y
la aclaración
¡Ah cuellos frágiles!
que no soportan
el peso de su propio cuerpo
suicidas oportunos
que se golpean
a sí mismos
con las macanas
de la autoridad de turno
en el ciego punto perfecto
que no capta
sus últimos instantes
¡Ah suicidas dementes!
que sabiamente
esquivan cámaras
y vigilancia
que
borran testimonios
y no dejan huella
sino que con su vida
destruyen la única
evidencia.
Qué mala costumbre
de morir a destiempo
señoras y señores
qué mala costumbre
de desacreditar
a quienes se encargan de
mantener su seguridad
e integridad
Qué mala costumbre
la de los suicidas presos.
Solo tomó
doscientos
o cuatrocientos
muertos
–dicen–
no se sabe
nadie sabe cuántos
ni de dónde eran
pero
la llamaron
perfecta
–la gente
nada importa –
mencionan
la nacionalidad
que justifica el crimen
deshumanizan y ríen
de operación quirúrgica
califican su acto
impecable…
su veloz invasión
con grandes frutos
el país se vio libre
¡Por fin libre!
del petróleo y el oro
de su entraña
de sus enrarecidos
metales
que abundaban
se llevaron un hombre
y una dama
completando
la trama
no se sabe a qué precio
no se percibe nada
el mundo expectante
con la mirada fija
en las pantallas
aguardó el nuevo
bombardeo
o la negociación
no lo mostraron
tal vez
hubo promesas
o un proscenio
montado
y en la calle
los muertos
que no hablan
… callan
los muertos
siempre callan
como la joven víctima
que su familia
llamaba Rosa
o
los otros cuarenta
que contaron
sin nombre
no importaba
ellos
ya no saben
ni en cifras
ni en nombres
ni en palabras
dónde cayeron bombas
ni cuántas fueron
no pudieron contarlas
no saben si en la Guaira
no saben si en Miranda
o en Aragua
si fue en su casa
de Caracas
o en su calle de barrio
lo olvidaron
todo murió con ellos
su memoria y su historia
desconocen la escena
pero
a su geografía
llegó la oscuridad
luminosa un instante
ya no saben
no recuerdan
los muertos
cuantos sean
sin su memoria callan
para siempre
y el mundo vivo los imita
calla y olvida
mientras desocupan
las arcas y roban
de su suelo
y de sus aguas
el oro
y las riquezas
así cobran misiles
y balas
porque ellos
no regalan nada
cobran la muerte
y lo gastado
hacen honda limpieza
asaltan
rescatan
dicen ellos
oro negro
que se había escapado
circulando en el agua
son
piratas sin parche
corre el bruto
robado por el bruto
facinerosos
modernos de los
buques cisterna
que perdieron su origen
cuando
los invasores de mares
fijaron su mirada
ahora comandan
desde el agua
y la tierra, el país
–dominan todo–
deletrean su nombre
y lo repiten
lo
pronuncian
en lenguas
extranjeras
lo volvieron famoso
al
otrora bloqueado
y olvidado
al castigado,
aislado y pisoteado
al secuestrado
embargado
de pasados y de
nuevos tiempos
hoy todos con propiedad
lo deletrean
lo nombran
en sus conversaciones
en noticias y diarios:
Venezuela.
Podemos seguir andando, conversando, viviendo mientras los otros mueren mientras las bombas estallan en sus vecindarios dejando sin vi...