Saturday, February 12, 2022

Cazador

 Cazador

La mujer estaba inquieta desde que le anunciaron la visita que debía hacer, no iría sola, sino con el organizador que era la persona con quien trabajaba; el otrora cómplice del personaje que iba a entrevistar, quien a su vez iría acompañado por su novia de turno, una muchacha famosa, -su fundamental requisito- de baja estatura con expresión vivaracha que musitaba al oído del hombre comentarios que no lograban escucharse desde el asiento de atrás donde ella viajaba, pero a cambio, de vez en cuando exageraba el tono de su voz con ampulosas carcajadas que estremecían el ambiente y servían a la mujer nerviosa para relajarse un poco.

El paseo duraría tres o cuatro horas, dependiendo de las necesidades de quienes manejaban el vehículo que los transportaba; la muchacha pequeña y el hombre conducirían intercambiando el puesto si acaso el otro lo solicitaba.

Él se preocupaba por impresionarla y cedía fácilmente a sus requerimientos que resultaban pueriles y excesivos. Se notaba que estaba en plan de conquista y se esmeraba en demostrar su poder económico y su paciencia, que a todas luces no tenía. Sus tics nerviosos lo delataban.

Alquiló apartamento en un conjunto hotelero, la mujer ocupó una de las habitaciones con cama sencilla, ellos, la principal.

Cuando iban entrando a la ciudad en una calle poco concurrida aguardaba un auto, modesto con relación al que los visitantes ostentaban. El hombre del otro auto habló por su móvil indicando que lo siguieran. 

Como si se tratara de una operación peligrosa el visitante lo seguía en los cruces repentinos unas veces a la derecha y otras a la izquierda que intempestivamente hacia el hombre que ahora los guiaba, posiblemente imbuído por su antigua actividad ilícita.

Después de largos minutos cuando vio que no era necesario, el hombre del auto rojo decidió parar en un centro comercial. 

En ese momento comenzó a crecer la angustia de la mujer que viajaba con la pareja porque le temía mucho a ese encuentro. Había imaginado mil maneras de actuar para librarse de él -sin decidirse por ninguna- estar frente a un hombre que seguramente tenía sus manos manchadas de sangre, no se sabia de cuántas personas, -aunque a ella el terror no le permitía hacer cuentas y un solo muerto le bastaba para alimentarlo- por sus antecedentes sospechaba que el número era enorme.

El propósito inicial era mantenerse alejada para no tener que tenderle la mano, pero eso era complicado porque precisamente debía entrevistarlo y lo común era que se lo presentaran y se diera el temido estrechón.

La sorprendió que el hombre fuera acompañado de una pequeña a quien cuidaba con notable esmero, le arregló el cabello, acarició su mejilla y la cargó hasta una silla que le quedaba alta donde la sentó con dulzura. Era contradictorio que un ser tan cruel pudiera ser tan tierno.

La mujer aprovechó esos momentos para tratar de escabullirse, pero el hombre, después de sentar la niña la miró de frente y se dirigió hacia ella tendiéndole la mano -ni modo se dijo- y mentalmente pidió perdón a las víctimas del asesino.

El hombre le estrechó la mano, pero bastó el roce inicial para que se percatara del rechazo aunque ella, congelada no había movido un músculo de su cara que pudiera delatarla

Él como una fiera siempre al acecho olfateó su miedo y enfrió el gesto retirando la mano con un movimiento veloz, estaba acostumbrado a que le temieran por su fama de sanguinario, pero esta vez cuando era el personaje de moda y protagonista del publicitado proyecto no se imaginó que su prestigio hubiera llegado tan lejos.

Ofendido, no le dirigió la palabra en el resto del día. 

Transcurrieron dos días y él tenía que elaborar su relato para que no luciera tan descarnado, pero no soportaba la presencia de la mujer que era la encargada de escribir y darle forma a sus palabras redactando lo que el hombre narraba.

Luego de un trabajo sin pausa ella leía en voz alta y el hombre rectificaba, negaba o afirmaba continuando su tarea de contador de historias infames, metiendo algún comentario actuado para darle credibilidad a la truculencia de los hechos.

Transcurrían las jornadasel segundo hombre que al iniciar el viaje era el primero, debía permanecer oyendo para empaparse de los hechos porque se iba a llevar todos los créditos. De vez en cuando interrumpía para hacer una pregunta y para ponerse de acuerdo e indagar intentando reforzar sus vivencias de antaño cuando compartió actividades con este y con otros hombres de poca monta que se mencionaban en la charla. 

Todo iba bien hasta que llegó una pregunta de la mujer que escribía y él se levantó de la silla para responderla gráficamente, era en referencia al uso de un arma, una bayoneta calada y, nada más placentero para él que demostrar su capacidad y su fuerza, la tomó como objeto de la puñalada y se la mostró con tanta fuerza que ella se sintió atravesada y herida de muerte, fue perdiendo el aliento sintiendo que se desmadejaba y tuvo que hacer una pausa en su trabajo, retirarse para tomar agua y refrescar su rostro que, esta vez sí, la había delatado. El hombre le enterró la lanza, sintió la sangre brotando y una sonrisa maligna se dibujó en sus labios.

Cumplida su venganza no quiso regresar a la entrevista que por fortuna ya iba terminando y ella volvió a casa dejando a la pareja que la había llevado, gozando las mieles de la compañía criminal y grabando lo que faltaba de las historias del hombre para escribirlas luego.

Thursday, January 06, 2022

Ruidos

 Todos oyen los ruidos, los de afuera, los ajenos 

bochinche vocinglero, yo oigo los míos, 

interiores, silbidos constantes, sonidos que con nadie comparto, 

propios tamborilean en mi cráneo, 

hacen un baile particular y no se apagan, 

me acostumbro a esa doble música destemplada 

sin que ninguno de ellos ni íntimos ni exteriores 

interfiera con el otro, son independientes aunque viven juntos, 

ambos tienen su camino, los de fuera  callan de vez en cuando 

y se convierten en uno solo al alejarse, 

se emparejan o se amontonan y se hacen imperceptibles; 

los míos no, ellos son permanentes, 

conviven con aquellos que producen allá abajo 

las regurgitaciones y el correr de la sangre, 

habitan las circunvoluciones y giran 

en una carrera sin fin dentro de mí; 

no tengo que apropiármelos pues me pertenecen 

y me habitan yendo y regresando 

al chocar con la dureza del hueso 

de mi calavera sorda 

que los devuelve juguetona 

en su curvatura de círculo interminable sin comienzo ni fin.

Se dice que 

los esquizofrénicos oyen claras voces 

que les ordenan acciones involuntarias 

que luego los destruyen, 

mis ruidos no dictan lo que debo hacer, 

sólo suenan ahí, adentro como pitidos inextinguibles 

corriendo hacía los curvos abismos de la nada. 

Son mis ruidos audibles 

en las profundidades del sueño 

y en el duermevela de una conciencia 

que se adormece sola 

y se hunde en las tinieblas 

de la noche y en los rayos 

del sol de la mañana.

Saturday, November 27, 2021

Polillas

El polillo y la polilla 

se salieron a pasear

y llevaron sus hijitos 

para darles de cenar. 

Recorrieron los salones 

aleteando sin cesar 

que es la forma 

que ellos tienen 

de reír y conversar. 

Encontraron un banquete 

en los muebles y detrás, 

en las cortinas preciosas 

de seda y de tafetán, 

luego afilaron muelitas 

con las fibras de astracán 

que encontraron en abrigos 

a la entrada del desván.

Se metieron al armario 

y rompieron a cantar, 

la alegría se notaba 

en sus alas al volar.

Se comieron los calzones 

del abuelo y algo más, 

las blusitas de las niñas,

camisetas y demás.

Las bufandas

de la abuela un echarpe 

y un sutiá,

devoraron las alfombras 

de la sala y algo más, 

las carpetas que bordara 

tía Mercedes tiempo atrás.

En cojines y manteles 

se notaba mucho afán 

de acabar con la comida 

pronto, pronto, 

sin parar,

sin respiro, sin retardos

sin pereza y sin hablar,

por si acaso regresaba 

la familia a aquel hogar, 

de las largas vacaciones 

que se dieron muy alegres 

polillitas y personas

en su estilo cada cual.

No contentas con la ropa 

las polillas acuciosas

en su ágape bestial 

cerraron con broche de oro 

y agujeros sin contar 

rubricando con su nombre 

el festín casi sin par

que en su memoria pequeña

habrían de almacenar

sin olvidarse tampoco

que cavaron a la par 

con sus tiernos hermanitos 

con su madre y su papá 

mil hoyuelos en la casa

muy perfectos por demás,

que perforaron las telas 

dobladas sin reparar 

en lo que estaban comiendo 

muy sabroso aunque sin sal,

entre cajones,

roperos por el frente

y por detrás,

por arriba y por abajo

en rincones muy oscuros

y debajo del sofá 

donde la vista primera

no pudiera divisar.

Quedó polvillo de alas 

en toda la casa igual

y un desastre 

con restillos de comida 

sin mascar 

que sus dientes avezados

olvidaron devorar.

Ahí no terminó todo,

invadieron la despensa 

dejando indeleble huella 

en paquetes 

de spaghettis, 

arvejitas y demás, 

convirtiendo en harinita

el arroz de la mamá, 

también robaron

garbanzos, frijolitos 

y lentejas

hasta el pan sin preparar

y después de todo esto 

sí arrancaron a volar.

Se fueron rápidamente

sin volver la vista atrás 

mientras los dueños de casa 

ignorando la visita

muy felices de llegar

regresaban conversando

de una forma muy locuaz

con su piel resplandeciente

acabada de broncear

tras exponer en las playas

su animada humanidad.

Retornaron con maletas

y su más florido ajuar

guardadito dentro de ellas 

dobladito sin afán 

en los paisajes preciosos

que pudieron contemplar 

tras las largas vacaciones 

que lograron disfrutar 

y llegaron extenuados

muy dispuestos a buscar

en el fondo del armario

las ropas de descansar.

No imaginaron entonces

que deberían comprar 

desde medias, pantalones,

camisillas y demás 

que las sábanas

de todos, 

estaban todas igual

plagadas de agujeritos 

y de alitas nada más 

que todo desbaratado 

les tocaba reparar 

y comprar nuevos ajuares

eso sí sin olvidar 

que debían perseguirlas 

con pericia y con afán para

que estas invitadas; 

polillitas con familia

a su casa fumigada 

no volvieran a pasar.  


Thursday, November 11, 2021

Vampiros

Se aprestan 

los vampiros 

al desangre 

aleteos de muerte 

que presagian 

que detrás del chillido 

con colmillos feroces 

solo aguardan 

la sombra de la tarde.

Wednesday, October 20, 2021

La señora Digna

 

 

La señora Digna

 

 


Historias de mi tío Pacho

 

 

La señora Digna, una bien nutrida matrona de avanzada edad, era la abuela de la casa, su familia, dueña de la panadería del pueblo fue siempre apreciada en la región. Al hijo de la señora, encargado de la administración, le decían Don Trino, no por su nombre sino por el tono de voz, su enorme figura denotaba en cada una de las masas que agitaba al caminar, el oficio al que se dedicaba o al menos el gusto que se daba con los distintos manjares que producía en la panadería, su nieto, en cambio, a quien apodaban comején por el gran apetito que lo caracterizaba, no mostraba en su joven anatomía, trazas de lo mucho que degustaba en postres, panes, roscones. y cuanta delicia se le atravesara.

Todo marchaba a pedir de boca, pero se complicó el día de la boda de una de las nietas de la señora Digna. 

Cerraron durante varias horas un área del local y prepararon la más grande torta. Tardaron toda una tarde en la producción magnífica; la aderezaron con vino, nueces y variada clase de frutas cristalizadas, uvas y ciruelas pasas, además de la sofisticada decoración exterior con cisnes que le daban cuerpo, y con pepitas plateadas sobre una crema blanca como el vestido y la pureza de la novia. 

La torta fue coquetamente coronada con dos figuras de dulce fabricadas ahí mismo; representaban un novio erguido con traje y sombrero y una muchacha frágil con velos, que aparecía adelante, no al lado, y lucía como si fuera a desvanecerse entre los brazos del muñeco.

Por aquello de los malos augurios, el color del vestido de la novia no podía ser utilizado por ninguna de las invitadas y la abuela había insistido en que le fabricaran uno de ese preciso color, cuya tela, forro, botones y hombreras buscó con la debida antelación e hizo llevar donde Alfonsito el sastre del pueblo junto con la revista extranjera que le había dado la idea, para que le elaborara como a la modelo, el más elegante atuendo para esta fecha singular.

La nieta armó la gorda cuando se enteró del color del traje que llevaría la abuela, porque definitivamente era símbolo de mala suerte e inmediatamente se empeñó en persuadirla de usar otro. 

Ante el llanto de la muchacha, la señora se conmovió y cedió a los requerimientos de su niña consentida, dejando colgada en un gancho, entre un plástico, la obra que Alfonsito se había esmerado en confeccionar y que le había quedado a la perfecta medida.

Para solucionar el impasse de última hora, buscaron en sus antiguos armarios el más adecuado atuendo para reemplazar el traje de la abuela, al fin encontraron uno que había usado una sola vez y que, estaban seguras, ningún asistente a la boda había visto, por si acaso, consiguieron una flor de seda amarilla que adhirieron cerca del hombro para darle un toque que lo diferenciara ante los ojos inquisitivos de alguna tía que intentara identificarlo.

La abuela estaba triste por no vestirse como había planeado, pero la consolaba pensar que era un sacrificio en beneficio de su niña querida, las abuelas cumplían fielmente con los preceptos religiosos que seguían al pie de la letra y el sacrificio formaba parte de la lista de buenas acciones para alcanzar el perdón y la simpatía celestial.

La señora Digna, siempre muy locuaz, estuvo callada en la ceremonia y luego en la celebración, lucía elegante entre su traje acomodado con una apretada faja porque había ganado algunas libras desde cuando lo estrenó. 

Llegó la hora de partir el bizcocho y todos se arremolinaron en torno de la mesa adornada con mantel bordado a mano y delicadas flores blancas, la abuela tenía lugar de honor para presenciar el corte de cada piso del enorme tinglado de harina y dulce sobre soportes de madera tallada en columnitas que hacían juego con todo el decorado, colocados uno sobre otro. 

De pronto, doña Digna levantó un brazo y torció los ojos con un gemido fantástico que la derribó sobre los novios de dulce que cayeron junto con ella para morir aplastados por el peso de la emoción de la abuela que, morada y tendida con la flor amarilla pegada sobre la frente exhaló su último suspiro.

 

 


Tuesday, October 19, 2021

Partida

En ese azar 

donde el cáncer 

acostumbra 

a robar partes del cuerpo, 

hoy me juego la nariz 

como quien juega dados

y le apuesta al número menor, 

estoy ahí aguardando 

el lance de los dedos mágicos 

que me regalen la cifra 

para salir ganando,

apareció diminuto 

camuflado cobarde 

entre las células 

de mi cansado rostro 

que creyó estar colmado 

de suficiente pena y

se tragó en silencio 

mil dolores

respirando entre máscaras 

y olores, 

pero aún tuvo espacio 

para este invitado 

que se coló a la fuerza. 

Es tarde para echarme atrás 

debo seguir el juego,

porque ahora 

se envalentona y

regresa en anestesia 

viva y escalpelos feroces 

con su sediento filo 

a reclamar su parte 

debo enfrentar la  apuesta 

firme 

y de pie como los árboles, 

debo apostar con

fichas blancas del dominó, 

debo apostar

al joker de este poker macabro 

por que me dé una sola cifra 

para salir ganando, 

un muñequito acomodable 

a las menores posibilidades, 

de perder lo mínimo 

en el próximo juego 

no pactado 

donde 

el contendor maléfico 

cree que juega 

sus mejores cartas,

le estoy jugando al as 

que a pesar de todo, 

aún guardo escondido 

bajo la temblorosa manga.


Tuesday, October 12, 2021

Sueños

Los hombres sueñan 

países sin fronteras 

donde vivir felices 

con sus hijos 

y sus bártulos, 

sueñan atravesar la tierra

bajo cielos azules

con guardianes 

cuyos caballos cabalguen 

hacia adentro

lejos del río que los divide 

y los aparta de sus sueños,

aunque el torrente 

los devore 

en el intento de 

desafiar su furia 

en el cruce,

porque sienten

que al menos, 

es una lucha limpia 

sin carcajadas obscenas, 

sin coyotes ni disparos.

Los hombres 

siguen soñando 

hacinados sin aire, 

jugando a que su suspiro 

supere las distancias 

y aguante las paredes 

metálicas selladas 

y el calor 

de otros alientos 

desmayados.

Los hombres sueñan 

y emprenden 

caminos bloqueados 

y van dejando 

en gotitas de sangre 

la fuerza que los movió

al comienzo,

siguen soñando 

hasta el último suspiro 

cuando ya sin retorno,

entienden 

que no hay un mundo mejor 

porque a fin de cuentas 

es el mismo 

que querían negar 

y comprenden muy tarde

que el trecho recorrido

fue más fiero y cruel, 

y se jugaron la vida  

entre un camión, 

en un desierto 

o frente a unas 

manos criminales 

que les apuntaron 

directamente 

a lo único 

que les pertenecía;

sus sueños.

Thursday, September 23, 2021

Delirio senil


Caminando entre el vapor del recinto con una toalla atada a la cintura, mientras desahogaba los poros de su cansado cuerpo, oyó la voz infantil, las letras de su nombre que alguien pronunció; sintió el roce de su mano al pasar a su lado como una ráfaga de viento, y la sutil tibieza de su aliento; sintió que esa piel lo llamaba a gritos, vio sus ojos de agua y sus cabellos y ya no pudo librarse de esa imagen que se le aferraba lasciva a la memoria con la fuerza de un fauno, un sátiro brutal tras su presa en celo.

Perdió la calma y entre su cabeza se reprodujo una y otra vez el grito de ese nombre, la caída sensual de cada bucle dorado de aquel niño extraviado en medio de la peste y del calor. 

Lo buscaba a diario en los amorcillos de la iglesia, en los sueños de los insoportables y nebulosos atardeceres y en el desvelo de cada amanecer. Lo buscaba extendiendo las manos, avanzando sin rumbo entre todos los nombres y entre todos los ojos y en los pequeños labios sonrosados de la humedad de su recuerdo, mientras daba sus últimos pasos hacia el precipicio que superaba su afán y su delirio. 

Lo buscó hasta el agotamiento y el sopor de su cerebro ardiente y lo halló en la perfección de las regurgitaciones de su postrer sueño de esteta alucinado, jadeando de placer y muerte en la febril caída hacia un estallido de estrellas, flotando en el infinito sin fondo y sin comienzo.

 

Midaz. 

Monday, September 13, 2021

Poemita

 No porque

no me veas

dejo de estar aquí,

recuerda que 

la permanencia 

es imperceptible

y yo habito los ojos 

que te miran

en el espejo de tu alcoba.

Habito

en las paredes 

de tu carne

la interminable 

mentira

que te cuentas a diario 

cuando me piensas muerto.



Monday, September 06, 2021

Yasco

 


Cuando ya 

no conjugue en presente,

cuando no pueda decir;

aquí yasco impasible,

completa 

con mis amores, 

y mis desventajas 

que son lo mismo, 

con mis miedos

con mis penas 

y mis flaquezas; 

con mis constantes 

actos de fe, de locura

o de incredulidad, 

con mis miserias 

y mis grandezas. 

Cuando ya 

no pronuncie 

el aquí yasco 

impotente 

con mis muertos 

y mis resabios 

con toda mi historia inútil

porque me cansé 

de la vida, 

porque mis pies 

no responden 

porque me ganaron 

tristeza u olvido,

porque ciega 

en mi noche 

no conozco 

el camino... 

¿qué dirán de mí? 

Tuesday, August 03, 2021

Armando

 Cuando vi a Armando en su última presentación, me puse a llorar y apagué la computadora, no era posible verlo apagándose, a pesar de su empecinamiento y la fuerza que intentaba demostrar a toda costa.

Recordé a Evita atrapada en su corsé de alambres sosteniendo su esqueleto y su anatomía derrumbada, de pie a la mala, recostada en un armazón insertado entre sus ropas y disimulado en su espalda para que apareciera en el balcón frente al pueblo que la aclamaba y quería verla, sin importar si sus fuerzas le alcanzaban para levantar la mano. La recordé cuando miré al amigo vencido por el cáncer presentando un libro que en competencia con la muerte, se empeñó en publicar y mostrar al mundo.

Pensé que alguna persona era responsable o tal vez irresponsable por este desafuero, que alguien debió impedírselo, luego recordé su empecinamiento y dejé de culpar a otros por algo que él consideró la culminación de su esfuerzo literario, iniciado poco tiempo atrás cuando comenzó a publicar todo lo acumulado a través de los años y a resumir su carrera de columnista investigativo y su esfuerzo loable de caricaturista, en algo que consideró su propia despedida de este mundo y me reproché al sentirme con derecho a opinar sobre algo que no me correspondía. 

Fue el afecto, el miedo, a lo que veía que venía lo que me hizo apagar la pantalla y sumirme en mi llanto mudo cuando vi sus fuerzas tan menguadas, cuando vi  que no atinaba a precisar sus respuestas.

Él tan veloz de pensamiento, tan organizado mentalmente, tan locuaz y óptimo en sus comentarios, tan oportuno a la hora de resaltar sus aventuras y darse a conocer. 

Él tan habilidoso en su conversación tan agradable, él tan gracioso como sus dibujos, aunque en el fondo guardara su inamovible fuerza de militar antiguerrilla que dio origen a otro de sus libros. 

Qué podría decir de ti Armando, hoy todos hablan de tus cualidades y ante eso no tengo mucho que agregar. Pienso que tal vez te alejaste a propósito para que nos fuéramos acostumbrando a no verte, a no contar contigo para los almuerzos italianos y las caminatas, para ver aparecer la aurora en una playa después de una fiesta larga. 

Ese fue tu pretexto para amainar el peso de tu ausencia que ya veías venir, a pesar de las nano prácticas y los cuchillos.

Armando, conspirador, tirano, ególatra, fiero en tu territorio. Te paseabas midiendo tus dominios y cuidándote de cada paso, de cada intruso, de cada escollo. 

Enfurecido ante el mínimo fracaso, imponente, arrogante y prestidigitador de sentimientos, amigo de sus amigos y enemigo feroz de sus contradictores, hoy reconocemos que, como la hermandad de la amistad es así:

Te quisimos incondicionalmente y que después de un año, finalmente podemos decirte adiós. 

Midaz.

8/3/2021

Monday, August 02, 2021

Popete

 

Historias de perros la más costosa media 

 

Popete era un perrito color café, con ojos amarillos, tenía una mirada maravillosa que seducía e invitaba al amor a primera vista. Había llegado a su nuevo hogar muy pequeñito y desde entonces recibió gran cariño de parte de la familia. Pronto dejó de ser una mascota manejable porque creció mucho.

Llegó entonces a la casa una señora que lo entrenó con artes maestras, pero él sabía muy bien con quien mostrar sus avances en las nuevas normas adquiridas y también sabía de quién burlarse porque lo veía más débil o tal vez más amoroso y permisivo con él, sus ojitos pícaros lo delataban.

Rápidamente se convirtió en un gigante y ahora, cuando contaba con un año y medio, era incontrolable, ya los había tumbado a todos cuando lo sacaban a pasear, no sin hacerles daño en codos y rodillas. 

Popete era hiperactivo y su energía canina tal como su cuerpo, no paraba de crecer igual que su picardía. Por lo demás, Popete era un perrito feliz, aunque tenía gustos raros en su manera de comer, se saboreaba al contemplar las servilletas desechables como si de un filete se tratara, su dieta secreta era extraña:

En un santiamén comía papel, madera, tela, además de la comida normal de los otros perritos que también engullía con fruición.

Popete, a gran velocidad comía zapatos y medias; rompía sus camitas y se comía forro y relleno, con gran sigilo y velocidad se robaba los cojines, las cobijas y los limpiones de la cocina, y mientras lo perseguían para quitárselos, los dejaba hechos jirones. Despedazaba camisas, toallas y cuanta pieza de ropa se le atravesara para pasársela por el paladar de un solo tarascazo, se devoraba a pedazos las máscaras de la pandemia -que en ese momento azotaba a la humanidad- y sobra decir que le encantaban. 

De los guantes… ni hablar, una dentellada certera los desaparecía al instante entre su hocico voraz.

Popete comía cocos, el relleno fabricado con trozos de madera que se echaba a los pies de los árboles, las cortezas de las palmeras, las flores, los clavos que se caían cuando colgaban cuadros, el plástico de los destornilladores, comía de todo y cuando sus dueños preocupados lo observaban, notaban que solo las medias lo enfermaban porque se quedaban atoradas entre su estómago y su garganta y se le devolvían, eso le proporcionaba un corto periodo de calma, pues se echaba sumiso mientras se libraba de ellas.

En su casa, como es natural, lo vigilaban, pero él se daba mañas para engatusarlos a todos y conseguir lo que se había propuesto comer. Lo regañaban por todas sus pilatunas, pero él parecía no oír y no aprendía a pesar de conocer el castigo que era ponerlo entre la jaula. Eso sí, bajaba las orejas y ponía el rabo entre las piernas, pero no se dejaba encerrar y no había prácticas de entrenamiento que funcionaran. Él solo obedecía una voz; la del señor de la casa, ahí no tenía que oír repetición de la orden, la cumplía al instante.

Todo marchaba normalmente hasta el día aquel cuando la niña de la casa viajó de la Florida a California para pasar una larga temporada de vacaciones con los abuelos paternos, ese día Popete se vio muy consternado sin poder explicarse lo que sucedía. Se entristeció por primera vez en su vida y a partir de tres o cuatro días se volvió muy obediente, ya no se burlaba de los viejitos que lo cuidaban, ni saltaba sobre ellos hasta derribarlos en el pasto cuando lo sacaban a caminar, ya no brincaba como un potro salvaje sobre las grandes vallas de matas cortadas cuidadosamente a dos metros de altura para adornar el jardín; no atravesaba el enorme solar con más velocidad que un caballo desbocado, sino que muy paciente, se sentaba a los pies de los ancianos o, por su cuenta se instalaba en su jaula con la puerta abierta, sintiendo que era su habitación, y ahí dormía durante largos periodos. 
Nadie sospechó a qué se debía el cambio en la conducta del perrito y menos que él se imaginaba que aquella niña que él amaba, seguramente se había comido una media y había sido castigada y desterrada por eso.

Popete cambió su manera de actuar pues él no quería arriesgarse a sufrir el mismo castigo y ser desterrado como la niña que no aparecía por la puerta por donde la vio partir, ya una vez cuando muy niño lo habían separado de su mamá y sus hermanitos y por fortuna lo habían llevado a donde ahora vivía y se divertía tanto; así que en adelante se comportó como un perrito dócil y triste hasta que se produjo el milagro del regreso de la niña que le trajo muchos regalos con los que jugaron, hasta que Popete, como todo lo que cruzaba por su camino, se los comió uno a uno

Tuesday, June 22, 2021

Equinoccio

Soy hija del tiempo

y de las piedras,

de las rocas más recias, 

hija del mar 

y de la conjunción de los planetas, 

de la luz del día más brillante, 

solsticio que me vio nacer 

cuando no era aún mi tiempo,

llegué de pronto 

irrumpí atrevida 

después del orden de los ritos 

y de la luz más larga. 

He muerto y he nacido 

por los siglos del olvido 

y los descubrimientos  

mientras en las antípodas 

se fraguaba la oscura enorme noche,

así aparecí,

así soy, 

viento y nube, 

sol y sombra, 

lluvia y fuego:

Yo.

Monday, June 14, 2021

De manos

“Manecita rosadita muy experta yo te haré para que hagas buena letra y no manches el papel”... 

... y la mano rebelde 

se negó a ser domesticada 

y cambió mil veces el tono leve de su piel taimada 

y manchó todos los papeles con diatribas y cantos de letra grande y desordenada 

y aprendió a caminar sola 

y a gritar entre las otras manos que la señalaban 

y a ser mano levantada, 

mano fuerte y obcecada, 

mano que abre y cierra caminos

que escala, cae 

y vuelve a erguirse empecinada, 

que empuña plumas y azadas que acaricia y ama, 

que vuela, que alimenta, aprende y siembra 

y por sobre todas las cosas, que aunque la amordacen 

no se queda callada.

Thursday, May 27, 2021

Objeto

 Aquel indescriptible objeto que me mira desde mi infancia con cierta conmiseración en sus gastados filos de la ternura, aquella blanca cosa que algunas veces se decolora hasta invisibilizarse del todo y que aún así no deja de perseguirme por donde yo vaya. 

Lo vi en mi primera y arriesgada aventura del amor cuando robé unas llaves para colar aquellos ojos verdes en mi corazón de adolescente apasionada, lo evoqué cuando cerré los ojos en los espasmos del placer y me justifiqué ante él como si alguna autoridad ejerciera sobre mí.

Lo seguí viendo a través de la vida que con tanta explicación me pareció muy corta, seguía presente entre los armarios, en los aviones y en los barcos acompañándome por donde iba para que siempre recordara su presencia finalmente ladina que se me escapaba babosa entre los sueños porque ahí también estaba presente siempre con un hilillo de viento que percibía debajo de los grandes almohadones y los cojines, aparecía como un aliento, una tibieza colada que no me dejaba olvidarlo.

Yo no sé si a todos nos pasó, no tengo a quién hacerle esa pregunta porque quedé sola con él y sus ojos de vidrio que no puedo ocultar tras las cortinas. Creo que me antecede y me precederá en las sombras que me aguardan más allá del camino trunco. 

Friday, May 14, 2021

SOS

 


Mientras suenan sirenas 

en las calles 

y el resplandor 

de muerte las invade 

mientras caen 

los hombres y los niños 

y los gritos estallan 

en las gargantas 

de las madres 

los gobernantes 

brindan en sus copas 

rebosantes de sangre.

Midaz.

La Fiesta de la Friducha

Seguimos

Podemos seguir  andando, conversando,  viviendo  mientras los otros mueren  mientras las bombas  estallan en sus vecindarios  dejando sin vi...