Estoy enamorada
de un ladrillo,
me gusta la suavidad
lisa de su cuerpo,
anaranjado
el tono de su aliento,
la solidez y textura
del filo de su
cuadrado acento,
me gusta la fuerza
de sus palabras
la contundencia
perpetua del golpe
de su voz
y de su efecto
pero como
decía la abuela,
debo cuidarme
para que ese
sólido amor
no me doblegue
ni me pegue
muy fuerte
hasta hacerme
perder la cabeza
y el equilibrio
de mi frágil
silueta.
para que
no me amenace
su estructura
y me vuelva
de piedra.
Sunday, July 12, 2020
Tuesday, July 07, 2020
Luto
¿Que por qué
abrigo mi corazón
y mi pena
entre la ropa negra?
no lo sé, tal vez
lo hago
como me enseñaron
mis mayores,
porque
toda la vida lo hice igual
y aprendí
a resguardarme así.
Cuando niña
miraba a las señoras
enderezar la vena
de sus medias,
aquellas trampas
de seda
transparentes
compradas
de carrera
para
la lóbrega ocasión,
recuerdo
que blanqueaban
hermosamente
la línea de las
atrapadas piernas
si es que acaso
un punto travieso
cruzara implacable
y sin freno posible
transparentes
compradas
de carrera
para
la lóbrega ocasión,
recuerdo
que blanqueaban
hermosamente
la línea de las
atrapadas piernas
si es que acaso
un punto travieso
cruzara implacable
y sin freno posible
el aburrimiento
de la noche
desde el pie hasta
arriba del muslo
en un solo y tortuoso
camino
que las preocupaba
más que la situación
y la incomodidad
de los tiesos
cojines de las
sillas fúnebres.
Lucían para
de la noche
desde el pie hasta
arriba del muslo
en un solo y tortuoso
camino
que las preocupaba
más que la situación
y la incomodidad
de los tiesos
cojines de las
sillas fúnebres.
Lucían para
estas fechas
pesados
abrigos y sacones,
plumas en el sombrero
y velos con
alfileres quietos
de cabezas de perla
que cubrían
pesados
abrigos y sacones,
plumas en el sombrero
y velos con
alfileres quietos
de cabezas de perla
que cubrían
a medias
la malla
deslizada
frenre a sus ojos
tal vez para no
mirar del todo
esa oximorónica
realidad
abstracta y tangible
de un cajón adornado
con incrustaciones
de nácar
y contenido macabro,
con aroma de flores
vivas que
parecen muertas,
con resagos
de algodones
y formaldehído.
Murmuraban las viejas
sotto voce
cualidades
defectos y amores
del personaje muerto
al paso
del irritado párpado
lloroso
del doliente
y luego rezaban
en el saloncito
el sonsonete inútil
de la luz perpetua
para ese
cuerpo inerte
que lívido y tranquilo
presidía el momento
de su despedida,
reposando oloroso
y maquillado
su postrer
e inalienable
tal vez para no
mirar del todo
esa oximorónica
realidad
abstracta y tangible
de un cajón adornado
con incrustaciones
de nácar
y contenido macabro,
con aroma de flores
vivas que
parecen muertas,
con resagos
de algodones
y formaldehído.
Murmuraban las viejas
sotto voce
cualidades
defectos y amores
del personaje muerto
al paso
del irritado párpado
lloroso
del doliente
y luego rezaban
en el saloncito
el sonsonete inútil
de la luz perpetua
para ese
cuerpo inerte
que lívido y tranquilo
presidía el momento
de su despedida,
reposando oloroso
y maquillado
su postrer
e inalienable
soliloquio
de cirios y de andas
de llanto y de palabras
de cirios y de andas
de llanto y de palabras
que a fin de cuentas
le valen un pepino
como las ropas negras,
pero yo continúo
impertérrita
sin respuestas
abrigando con ellas
mis dolores
del alma
aliviando mis penas
y mis culpas
dentro del largo
luto
le valen un pepino
como las ropas negras,
pero yo continúo
impertérrita
sin respuestas
abrigando con ellas
mis dolores
del alma
aliviando mis penas
y mis culpas
dentro del largo
luto
vistiendo
mis simbólicas
e inamovibles
ropas negras.
mis simbólicas
e inamovibles
ropas negras.
Thursday, June 25, 2020
Puntuación
A mi prima Gisela Daza
con amor
Llueven traviesas
comas
como gotas
ante mis
obsesos ojos,
las salvo
las salvo
de reventarse
contra el
suelo duro
suelo duro
las atesoro
en un solo gesto
de compasión
las guardo
en una bolsa
húmeda
húmeda
que las mantiene
vivas
hasta el
siguiente
siguiente
aguacero
Thursday, May 21, 2020
Llanto póstumo
Yo solo quiero
llorar sin tregua
sin tiempo ni peso
que me doble y
que quiebre
la línea que sostiene
la espalda,
solo quiero
liberar esas aguas
deshacer la tristeza
que inunda irrefrenable
mis entrañas,
desvanecer
en lágrimas
este peso del alma
como cuando
lavábamos la casa
levantar muebles,
y cortinas,
limpiar el polvo
que se aposta
en armarios
y ventanas,
que relumbren espejos
que circulen
los aires perfumados
de cera
por la sala,
que se acurruquen
arrullos de palomas
al borde de mi cama,
que los recados
que traen entre las patas
descansen en mi casa
que todas las canciones
de amor encuentren
aposento
en el hueco imperfecto
de mi almohada.
Quiero volver a oír
tonadas de violín
cuentos de nana
vocecitas de hadas,
infantiles nostalgias
poemas de la madre
historias de fantasmas,
pero solo me queda
la memoria cansada
voces que se diluyen
en medio de la nada.
No regresan hermano
tus manos que
inventan despedidas
dibujando
caricias en mi cara
ni vuelven nuestras risas
de los juegos de niños
corriendo perseguidos
sin tregua,
circulando el aljibe
ese pozo de dicha
donde hacíamos
competencia
de sapos y de ranas
en medio del solar enorme
que nos sirvió
de campo de batalla,
el agua del vallado
que limitaba el mundo
de la infancia
con su muro
de fina cañabrava.
No te encuentro
en los campos amarillos
del vivo impresionismo
desbordado
donde se extendían millones
de espigas afiladas
que abrían sus
caminos con el viento
y al paso
de los niños que jugaban
a ocultarse en sus ramas.
Ya no hay nada
ni el ruido de la radio
en el patio empedrado,
no encuentro
aunque la busque
las mágicas palabras
de un ayer sin futuro
que nadie cuestionaba,
no está en ninguna parte
el mundo que se estanca
en medio de los miedos
de los cuentos
que contaba sentada
entre nosotros
la abuela emocionada
y nosotros los niños a su lado
temblando como hojitas
en el viento
con corazón y manos apretadas
en las noches de campo
con velas que se apagan
con ojos bien abiertos
y oídos al acecho
que atentos escuchaban.
¿te acuerdas
del hombre de la capa
y la señora muerte
que lo aguarda disfrazada
debajo del farol
que a su paso se apaga
y que luego se prende
cuando cruza la plaza
descubriendo su cara?
¿La misteriosa
cosa de una pata
que furiosa
en el campo
veloz
se desplazaba
y la llorona loca
mujer y diosa
sobre puentes azules
en busca de sus hijos,
que a gritos reclamaba
encima de los ríos
que en sus caudales fieros
los llevaban
prisioneros sin voz,
hacia el oscuro
lecho de sus aguas?
Espero algo hermano
que me apague
la llama de este dolor
que a fuerza me desgarra
la seña de unos ojos
que devuelvan
mi vida
sin prisas ni distancias
o que arranque cimientos,
que reviente los diques
y me inunde
que me ahogue
la pena y venza
las últimas imágenes
terribles que me aplastan,
pero pasan las horas
y los días
y las noches amargas,
las semanas sin nombre
las palabras vacías
los recuerdos que hieren,
y la distancia cruel
de las mañanas
cuando voy
de visita hasta tu cama
los azulados
montes a lo lejos
y el abismo
a mis pies que me reclama
cantos sin música o sentido
que se roban la calma.
Se me escapa la vida
en las heridas
y yo aguardo
sumida en la tristeza
el retorno de cada despertar
que me distraiga
pero ves que no llega
el tiempo mágico
que mitigue y alivie,
sino que pasan
lentas las jornadas,
que sigue tocando
a nuestras puertas
la misma
noche de la noche
y que no pasa nada.
Midaz
llorar sin tregua
sin tiempo ni peso
que me doble y
que quiebre
la línea que sostiene
la espalda,
solo quiero
liberar esas aguas
deshacer la tristeza
que inunda irrefrenable
mis entrañas,
desvanecer
en lágrimas
este peso del alma
como cuando
lavábamos la casa
levantar muebles,
y cortinas,
limpiar el polvo
que se aposta
en armarios
y ventanas,
que relumbren espejos
que circulen
los aires perfumados
de cera
por la sala,
que se acurruquen
arrullos de palomas
al borde de mi cama,
que los recados
que traen entre las patas
descansen en mi casa
que todas las canciones
de amor encuentren
aposento
en el hueco imperfecto
de mi almohada.
Quiero volver a oír
tonadas de violín
cuentos de nana
vocecitas de hadas,
infantiles nostalgias
poemas de la madre
historias de fantasmas,
pero solo me queda
la memoria cansada
voces que se diluyen
en medio de la nada.
No regresan hermano
tus manos que
inventan despedidas
dibujando
caricias en mi cara
ni vuelven nuestras risas
de los juegos de niños
corriendo perseguidos
sin tregua,
circulando el aljibe
ese pozo de dicha
donde hacíamos
competencia
de sapos y de ranas
en medio del solar enorme
que nos sirvió
de campo de batalla,
el agua del vallado
que limitaba el mundo
de la infancia
con su muro
de fina cañabrava.
No te encuentro
en los campos amarillos
del vivo impresionismo
desbordado
donde se extendían millones
de espigas afiladas
que abrían sus
caminos con el viento
y al paso
de los niños que jugaban
a ocultarse en sus ramas.
Ya no hay nada
ni el ruido de la radio
en el patio empedrado,
no encuentro
aunque la busque
las mágicas palabras
de un ayer sin futuro
que nadie cuestionaba,
no está en ninguna parte
el mundo que se estanca
en medio de los miedos
de los cuentos
que contaba sentada
entre nosotros
la abuela emocionada
y nosotros los niños a su lado
temblando como hojitas
en el viento
con corazón y manos apretadas
en las noches de campo
con velas que se apagan
con ojos bien abiertos
y oídos al acecho
que atentos escuchaban.
¿te acuerdas
del hombre de la capa
y la señora muerte
que lo aguarda disfrazada
debajo del farol
que a su paso se apaga
y que luego se prende
cuando cruza la plaza
descubriendo su cara?
¿La misteriosa
cosa de una pata
que furiosa
en el campo
veloz
se desplazaba
y la llorona loca
mujer y diosa
sobre puentes azules
en busca de sus hijos,
que a gritos reclamaba
encima de los ríos
que en sus caudales fieros
los llevaban
prisioneros sin voz,
hacia el oscuro
lecho de sus aguas?
Espero algo hermano
que me apague
la llama de este dolor
que a fuerza me desgarra
la seña de unos ojos
que devuelvan
mi vida
sin prisas ni distancias
o que arranque cimientos,
que reviente los diques
y me inunde
que me ahogue
la pena y venza
las últimas imágenes
terribles que me aplastan,
pero pasan las horas
y los días
y las noches amargas,
las semanas sin nombre
las palabras vacías
los recuerdos que hieren,
y la distancia cruel
de las mañanas
cuando voy
de visita hasta tu cama
los azulados
montes a lo lejos
y el abismo
a mis pies que me reclama
cantos sin música o sentido
que se roban la calma.
Se me escapa la vida
en las heridas
y yo aguardo
sumida en la tristeza
el retorno de cada despertar
que me distraiga
pero ves que no llega
el tiempo mágico
que mitigue y alivie,
sino que pasan
lentas las jornadas,
que sigue tocando
a nuestras puertas
la misma
noche de la noche
y que no pasa nada.
Midaz
Friday, April 03, 2020
Adiós a René Rodríguez Soriano
Estábamos distraídos, revisando las noticias diarias cuando Luis lanzó un grito y perdió el aire, al tiempo que yo recibía el golpe frontal en el texto de Carmen Polanco: “Perdimos al poeta, se nos fue…”
René Rodríguez Soriano, nuestro René había sido vencido en la batalla contra el Coronavirus que días atrás se aposentó en sus pulmones, justamente en República Dominicana su patria, aquella que nos hizo conocer de manera poética en todos sus escritos, con olor a mandarina y nombre de mujer. Con René, supimos de Constanza, la región donde vio la luz del día y de su clima diferente, vimos la cadencia en el caminar de Julia, oímos viejas transmisiones radiales y supimos que cuando no queda más, queda la música. A través de sus libros, supimos de trotes y de tientos, de retratos a lápiz, de niñas gris metal y sobre todo, de su enorme y tierno corazón, rebelde en sus denuncias y tan gigante que lo desbordaba en su estatura literaria y física.
René, cómplice indiscutible en todas las actividades, pendiente siempre de cumplir sus compromisos como ningún otro. Esposo amoroso y abuelo enamorado. Lo vimos desmoronarse junto a Carmen cuando perdió a su Piero, lo vimos levantarse con el dolor atravesado en medio de su alma y dedicarse como siempre, a escribir y escribir sin tregua. Lo vimos hacer sentidos poemas a su hijo muerto y organizar juicioso como en todas sus cosas, la publicación de su revista MediaIsla, de magnifico contenido literario.
Lo vimos, lo oímos leer con ese inconfundible y musical acento tan suyo, lo sentimos y nos acompañamos mutuamente en todas las jornadas.
Ahora que se ha ido dejando tan sola a su Carmen, a sus hijos, a sus nietos y a nosotros sus amigos:
Lo vimos, lo oímos leer con ese inconfundible y musical acento tan suyo, lo sentimos y nos acompañamos mutuamente en todas las jornadas.
Ahora que se ha ido dejando tan sola a su Carmen, a sus hijos, a sus nietos y a nosotros sus amigos:
¡Cómo lo vamos a extrañar!
¡Cómo te vamos a extrañar René!
¡Cómo te vamos a extrañar René!
Las letras latinoamericanas pierden a uno de sus mejores representantes;
René Rodríguez Soriano.
Nuestro René.
René Rodríguez Soriano.
Nuestro René.
Sunday, March 29, 2020
Cuando pase la peste
Los besos embozados aguardan el regreso...
Cuando pase la peste
si es que pasa
cuando llegue el olvido
si es que olvido
cuando pase
la noche de la noche
cuando pase
la noche de la noche
cuando vuelva la risa...
si es que vivo.
Tuesday, March 24, 2020
Hermano
Eso es lo que somos
eso es lo que queda
un mapa de nombres
muertos
que crece con los días.
Recorrí cada uno de tus pasos
vagué por la noche larga de
la ceguera.
La casa me esperaba
con sus gatos sordos
de los ojos claros
de las patas blancas,
ocupando
almohadones en tu cama.
Dicen que en los techos
tejieron las arañas
sus telas despiadadas
que en el polvo inclemente
se opacaban.
No había nada que hacer,
la taza del café sobre la mesa
quedó inmóvil
aguardando la mano
que del aburrimiento
la sacara.
Todo estaba quieto
todo estaba en orden
me tragué las mil lágrimas
mientras que todo
en los vasos,
las ollas
en paredes y muebles
inútilmente
a gritos como los gatos
blancos
te nombraba.
Midaz marzo 19 2020
Las tías,
seres maravillosos,
medio madres
en los avatares del destino,
amigas completas,
compañeras inseparables,
cómplices en todos los caminos,
vanidosas y frescas,
experimentadas,
buena gente,
tías, mis tías,
lejanas
presentes en todos mis actos
y mis sentimientos,
artistas
que nunca
se podrá llevar la muerte,
sobrevivientes del amor incondicional,
locas adoradas
en todas las batallas,
tías, mis tías,
las postizas,
las propias,
mis tías
en todos los amaneceres
que compartimos
y en los que no,
en los que nos mandó el olvido
y que derrotamos a puro amor
y constancia,
vibrarán para siempre
las cuerdas de sus guitarras,
los ecos de sus voces,
sus lienzos
y sus consejos de oro
en los momentos apropiados.
Cómo las quiero hoy,
donde quiera que se encuentren,
en cualquier lugar
donde ya no puedan recordarme,
donde no llegue mi voz
ni mi tristeza
adiós sin adiós
Adiós.
Midaz
seres maravillosos,
medio madres
en los avatares del destino,
amigas completas,
compañeras inseparables,
cómplices en todos los caminos,
vanidosas y frescas,
experimentadas,
buena gente,
tías, mis tías,
lejanas
presentes en todos mis actos
y mis sentimientos,
artistas
que nunca
se podrá llevar la muerte,
sobrevivientes del amor incondicional,
locas adoradas
en todas las batallas,
tías, mis tías,
las postizas,
las propias,
mis tías
en todos los amaneceres
que compartimos
y en los que no,
en los que nos mandó el olvido
y que derrotamos a puro amor
y constancia,
vibrarán para siempre
las cuerdas de sus guitarras,
los ecos de sus voces,
sus lienzos
y sus consejos de oro
en los momentos apropiados.
Cómo las quiero hoy,
donde quiera que se encuentren,
en cualquier lugar
donde ya no puedan recordarme,
donde no llegue mi voz
ni mi tristeza
adiós sin adiós
Adiós.
Midaz
Friday, December 20, 2019
El traje del emperador
The Emperor’s New Clothes*
By Martha Daza
From the beginnings of early literature, we learned the value of the truth faced against the weight of vanity and narcissism...
From the dishonest tailors, that offered the emperor the production of the most amazing outfit, that would measure the intelligence and loyalty of those around him, it would be sewn with precious stones which could only be seen by the clean and intelligent eyes of the inhabitants in his reign and those serving the court.
They measured and began the extensive labor, making his highness raise his arms, bend his legs, giving their mockery full force, because evidently, there was no thread or material. Once finished, the emperor would parade in his town, showing off this marvelous attire. The hypocrites that were invited, could not get past their awe and amazement looking at such an illustrious outfit, making audible commentary about the magnificence of the cloth, the cut, the elegance and the way the emperor wore it.
The streets were full with the entire town, with their mouths open and unable to utter a word. Everything went well and according to plan by the thieves. Until a child in the midst of the crowd, let out a scream and provoked unanimous laughter, " the emperor is naked!"
and the emperor remains naked, in front of this mediocre court, who is terrified of pointing out the lie, because they are now complicit and participants of this great lie. They pretend they have no misery, nor does the emperor, praising him and trying to block the sunlight with their small fingers, so as not to manifest the huge scam, while the man conceits exhibiting himself in front of the world that watches in disbelief.
We can hear loudly the voices denouncing the magnitude of the corruption of those who take advantage of the narcissism of one simpleton who still believes that he is wearing the emperor's suit.
Martha Daza
* Hans Christian Andersen’s short stories
El
traje del emperador, desde el escritorio de Martha Daza, basado en el cuento de
Hans Christian Anderson.
Desde la literatura infantil aprendimos el valor de la verdad enfrentada al peso de la vanidad y el narcisismo..
Unos sastres estafadores, ofrecieron al emperador fabricarle el maravilloso vestido que mediría la inteligencia y lealtad de quienes lo rodeaban. Sería tejido con hilos de oro y preciosas piedras que solo podrían observar los ojos limpios e inteligentes de los habitantes del reino y los servidores de la corte.
Tomaron medidas y comenzaron la elaboración haciendo girar al mandatario, subir los brazos y doblar las piernas al antojo de los costureros que se dieron gusto en la burla porque evidentemente, no existían los hilos ni la tela. Terminado el trabajo, el emperador desfilaría ante su pueblo luciendo la magnífica obra. Los hipócritas invitados decían no salir de su asombro ante tan ostentoso traje, haciendo comentarios acerca de la magnificencia de la tela, del corte, la elegancia y el porte del emperador.
Ya en las calles el pueblo entero abría la boca sin atreverse a pronunciar palabra. Todo marchaba acorde a los planes de los pillos hasta que un niño en medio de la multitud, lanzó el grito que provocó la risa general:
–¡El emperador está desnudo!
Y el emperador sigue desnudo frente a su corte de mediocres que no se atreven a señalar el engaño porque ya se hicieron participes y cómplices de la gran mentira. Disimulan sus propias miserias y las del mandatario, alabándolo y tratando de tapar el sol con los dedos para que la luz no ponga de manifiesto el engaño, mientras el hombre se vanagloria exhibiéndose frente al mundo que lo contempla atónito.
Ya suenan a lo lejos los gritos que denuncian la magnitud de la corrupción de aquellos que se aprovechan del narcisismo de un pobre hombre que sigue creyendo que porta a cuestas o viste, el traje del emperador.
Desde la literatura infantil aprendimos el valor de la verdad enfrentada al peso de la vanidad y el narcisismo..
Unos sastres estafadores, ofrecieron al emperador fabricarle el maravilloso vestido que mediría la inteligencia y lealtad de quienes lo rodeaban. Sería tejido con hilos de oro y preciosas piedras que solo podrían observar los ojos limpios e inteligentes de los habitantes del reino y los servidores de la corte.
Tomaron medidas y comenzaron la elaboración haciendo girar al mandatario, subir los brazos y doblar las piernas al antojo de los costureros que se dieron gusto en la burla porque evidentemente, no existían los hilos ni la tela. Terminado el trabajo, el emperador desfilaría ante su pueblo luciendo la magnífica obra. Los hipócritas invitados decían no salir de su asombro ante tan ostentoso traje, haciendo comentarios acerca de la magnificencia de la tela, del corte, la elegancia y el porte del emperador.
Ya en las calles el pueblo entero abría la boca sin atreverse a pronunciar palabra. Todo marchaba acorde a los planes de los pillos hasta que un niño en medio de la multitud, lanzó el grito que provocó la risa general:
–¡El emperador está desnudo!
Y el emperador sigue desnudo frente a su corte de mediocres que no se atreven a señalar el engaño porque ya se hicieron participes y cómplices de la gran mentira. Disimulan sus propias miserias y las del mandatario, alabándolo y tratando de tapar el sol con los dedos para que la luz no ponga de manifiesto el engaño, mientras el hombre se vanagloria exhibiéndose frente al mundo que lo contempla atónito.
Ya suenan a lo lejos los gritos que denuncian la magnitud de la corrupción de aquellos que se aprovechan del narcisismo de un pobre hombre que sigue creyendo que porta a cuestas o viste, el traje del emperador.
Martha Daza
Sunday, November 10, 2019
No hay Chenco sin Patricia y sin Patricia no hay Chenco
Custodiados por árboles centenarios, los encontré una tarde “En medio del camino de la vida” nos habían invitado a compartir su vino, su mesa y su sendero adoquinado rodeado de las tibias aguas que a ella le huelen a sal aunque son dulces, tal vez porque le bulle entre las venas el aroma de la costa rebelde que es su tierra.
Anduvimos juntos por aquel lugar donde ellos, Patricia y Chenco, dedican sus horas artísticas, a la evocación de la belleza desde la memoria de sus antepasados en las murallas que resistieron piratas y sitios de tiranos, donde nacieron.
Anduvimos juntos por aquel lugar donde ellos, Patricia y Chenco, dedican sus horas artísticas, a la evocación de la belleza desde la memoria de sus antepasados en las murallas que resistieron piratas y sitios de tiranos, donde nacieron.
Inmortalizando en el más clásico y elaborado oficio, retratos, rostros, talles, palenqueras, flores y bodegones, ella y figuras caprichosas cargadas de expresionismo Chenquero, él. Un ojo que lo ve todo a su manera irreverente, infantil y rotunda donde no hay espacio para la duda porque ahí todo está dicho.
Su árbol genealógico se cruza en el pasado como aquellos que nos dedicamos a abrazar esa tarde; entrelazando raíces y ramas altas que dan sombra y lustre a sus pasos, cansados ahora de tanto trasegar en este mundo ajeno a toda manifestación poética y renuente a la belleza y al arte.
Patricia y Chenco son dos artistas con el alma combinada en una sola voz de protesta, erotismo y fuerza, más conciliadora ella, no por eso débil, e inamovible él.
Aquí no hay diferencias esenciales aunque así se muestren en sus cuadros, han compartido toda una vida y han fusionado sus inmensos sentires con diferentes colores que al descomponerse son los básicos.
Como los troncos de los árboles que contemplamos en su compañía, sus propósitos se funden desde sus raíces engrandeciéndose en sus ramas que apuntan hacia arriba, señeros y abiertos a la luz que se filtra para dejarnos con ellos la sensación de un compañerismo, camaradería y fraternidad inigualables y una amistad sincera, imperecedera e irremediable.
Tuesday, September 24, 2019
C. Lápiz
(26 de julio 2019)
Que más da,
nos seguimos muriendo,
solo quedan los pasos
recorridos,
las calles, los discursos,
la escalera, el colegio,
los proyectos,
los jardines, los bosques,
los niños
los que fuimos
jugando a ser adultos
queriendo a toda costa
reconstruir el mundo
modificar el sino
de los tiempos...
y llegan estos días
que nos rompen,
que nos vuelven pedazos,
las horas de llorar
por los amigos muertos,
de saber que
ya no es posible
un nuevo encuentro
aunque sigan
los árboles
caídos floreciendo.
Adiós mi gran amigo,
compañero, maestro,
el de la reina mora,
depositario
de todos mis secretos
depositario
de todos mis afectos.
Adiós Rafael Josué
Hasta siempre
Que más da,
nos seguimos muriendo,
solo quedan los pasos
recorridos,
las calles, los discursos,
la escalera, el colegio,
los proyectos,
los jardines, los bosques,
los niños
los que fuimos
jugando a ser adultos
queriendo a toda costa
reconstruir el mundo
modificar el sino
de los tiempos...
y llegan estos días
que nos rompen,
que nos vuelven pedazos,
las horas de llorar
por los amigos muertos,
de saber que
ya no es posible
un nuevo encuentro
aunque sigan
los árboles
caídos floreciendo.
Adiós mi gran amigo,
compañero, maestro,
el de la reina mora,
depositario
de todos mis secretos
depositario
de todos mis afectos.
Adiós Rafael Josué
Hasta siempre
Friday, September 13, 2019
La fiesta de la Friducha
La maestría de Rosalinda Rodríguez en La fiesta de la Friducha
El tequila
que nos ofrecieron cuando arribamos al teatro, nos preparó el sentimiento para
lo que venía:
Una voz que
rompió desde atrás de la escena, nos transportó al ambiente:
“Niña
cuando yo muera, no llores sobre mi tumba, cántame un bello son ¡Ay mamá!
Cántame la sandunga…” partiendo el corazón con La Martiniana, esa preciosa y
vieja canción oaxaqueña, arranca La Fiesta de la Friducha, esas voces inician
la tarde y resquebrajan los sentimientos que van quedando a flor de piel
mientras se levanta Frida, que yace bajo un velo rojo, rebelde y alegre para
contarnos de su vida desde su fiesta, la última exposición. A la derecha del escenario,
la tejedora ha permanecido acuciosa, en su trabajo.
La música, las
imágenes del telón de fondo, La Internacional, que no puede faltar en una
representación de Frida Kahlo; La Chavela Vargas, André Bretón, Trotsky y el
grito de Frida ambientan la función:
–“¡Con mi
Trotsky no se metan!” –y colocan al espectador en el centro de la vida azarosa
de Frida en el cuerpo de Rosalinda, que ha asumido todo su rol y su esencia.
Diego permanece en la escena, amado, siempre amado, traicionándola con su
hermana Cristina a quien también ama y odia en una lucha de sentimientos que la
superan. Siguen las evocaciones de la complicada vida, del polio, del accidente,
de los peores y los mejores momentos vividos, los abortos –una escena brutal
desgarrando las entrañas y el corazón de la Friducha; la pérdida de su pierna y
su cuerpo roto que habla en una queja rebelde.
Sigue recordando
a su padre que la veía muy fea, a su amiga Tina Modotti, a Picasso y a todos
los que jugaron un papel en su apasionada carrera, aparece fuerte en una
especie de oxímoron frente a la debilidad de su salud y su cuerpo que se
defiende a fuerza de espíritu. Desfilan por su recuerdo toda clase de personajes,
el noviecito que la acompañaba el día del accidente que trituró su cuerpo en la
adolescencia, –otra escena terrible-, por supuesto La casa azul de Coyoacán y
en medio, esas voces mágicas que llegan y junto a la de ella, rompen la cordura
y se suman a la estupenda interpretación de Rosalinda Rodríguez, siempre nube,
siempre arriba, y lo llevan a uno al clímax y al llanto en el cierre con
guitarrones de mariachis.
Grandiosa y
poética puesta en escena de Lilliam Vega, con Rosalinda engalanada en su papel,
grandiosa, apropiada del personaje que se muestra en toda la magnitud de su
tragedia, acompañada de Carmen Olivares, Ivanesa Cabrera ¡Qué voz!
y el grupo Ameyal. Todos, forman parte del engranaje de la obra, productores,
diseñadores de luz, maquillistas, creadores de los audiovisuales, asistentes de
dirección, jefes técnicos, ah y la pintora que recrea la obra de Frida. Todos
ellos responsables de este resultado ideal.
Laura
García, Papo, Milaydy Martínez, Armando Tejuca, Mariana Altamirano, Richard
Rodríguez, Loipa Alonso, Agatino Zurria, Jorge Lorenzo, Amelia Sierra, Juan
Cejas, Alfredo Armas con su lente y todos los que participaron en el excelente
montaje y aportaron sus conocimientos y su arte en la producción y organización,
se merecen un aplauso.
Nota: al
llegar al teatro nos recibieron con tequila y
desde el fondo del patio, las notas de un conjunto venezolano que
interpretaba el joropo y otros aires de la región, nos dejaron saber allá a lo
lejos, que estaban cerca. Estos artistas que tocaban sin atravesarse, nos
recordaron los inicios de esos exilios que nos parten el alma dejándonos su
presencia solo con la música de fondo.
Midaz
Monday, April 15, 2019
Despedida
(octubre 8 2015)
Tiempo atrás
Tiempo atrás
nos despedimos
sin presentimiento
nos fuimos yendo
sin saberlo
en una marcha muda
de adioses sin palabras
sin abrazos
sin mencionar
el derrumbe
que produjo en el alma
la distancia,
sin que se notara
la desventura
en las palabras.
Eso fue todo,
se nos fue la vida
no valió la coraza,
adentro el mundo
estaba roto
caído en mil pedazos,
fuimos paredes de una guerra
que se desmoronaban,
nos cayeron las bombas
en la frente,
y nos llovió el fuego
en la pisada
Nos fuimos
despidiendo
lentamente
llorando
cada silencio,
muriendo sin saberlo
con heridas calladas
que ninguna curaba.
Éramos poco
o casi nada,
los ídolos
caídos en el barro
de la desgracia muda,
emperadores sin pies
caminando en las brasas
dejando nuestra sangre
en el fracaso de la nada
en la infranqueable
distancia
de las almas.
Pataleamos, no obstante
sin rumbo y sin presente
sin recoger
-como el agua del piso-
pedazos ni palabras
nos habíamos despedido
lentamente
lo hicimos sin saberlo
en cada dolor
en cada madrugada
de olvido irreparable
pero eso no importaba,
sabíamos que estábamos
ligadas por la sangre
por cada palpitar
de vida
en las entrañas
Éramos una sola pena
que se lleva en la frente
un idéntico marco
definiendo los rostros
un solo gesto
en la inflexible mirada
y sobre el mismo pecho
de la muerte
abandonadas quedaron
junto a todos los sueños
nuestras manos
cruzadas.
Thursday, March 28, 2019
Viva Roma
Viva Roma
Escribo esto por María Luisa, la joven que nos enseñó a cantar rancheras que ella oía diariamente en la Radio Metropolitana de la capital colombiana, por los "laureles tan verdes..." y los corridos clásicos de Juan Charrasqueado y Gabino Barrera, los huapangos y, por supuesto Adelita que pudo haberse ido con otro y debía terminar llorando si acaso el hombre que la amaba moría en la guerra, como él mismo se lo pidió. Aquel que la iba a seguir por tierra y por mar si es que acaso lo dejaba por otro.
Escribo esto por María Luisa, la joven que nos enseñó a cantar rancheras que ella oía diariamente en la Radio Metropolitana de la capital colombiana, por los "laureles tan verdes..." y los corridos clásicos de Juan Charrasqueado y Gabino Barrera, los huapangos y, por supuesto Adelita que pudo haberse ido con otro y debía terminar llorando si acaso el hombre que la amaba moría en la guerra, como él mismo se lo pidió. Aquel que la iba a seguir por tierra y por mar si es que acaso lo dejaba por otro.
¡Ay María Luisa, cómo te quisimos! Escribo
esto por ella y por su hijo Carlitos sin padre, un niño mustio que murió al
nacer y que la hizo abandonarnos provocándonos una enorme tristeza que casi no
superamos, por su copete y su trenza negra, brillante y perfecta y por su boca
roja y sonriente como ninguna otra, por su voz franca y recia, y sus afeites los
domingos cuando iba a encontrarse con su amor.
Por Lilia, la muchacha alta y morena
que nos cuidó cuando vivíamos en el paraíso terrenal, al lado de la laguna,
aquella que no podía alcanzar el escalón del bus municipal que la llevaba a
donde su familia también los domingos. Esto le pasaba por lo estrecho de su
falda moderna y apretada que usaba en esas fechas para lucir bella frente a
ellos o talvez frente al hombre que la enamoraba.
Por Alejandrina Murillo de lindo
cuerpo delgado y flexible que nos habló a mi hermano y a mí de su tierra natal,
el Chocó y nos enseñó mucho con sus evocaciones acerca de la alegría y la
tristeza de su gente esclavizada años atrás y conminada a vivir en la pobreza
de la modernidad que nunca llegó y aún no llega a su territorio.
Por Carlina, viejecita que nos enseñaba
valentía sosteniendo la nevera que se volcaba amenazando nuestra pequeña
humanidad y la de ella durante el terremoto que mecía los edificios y sacaba el
agua de los tanques que estaban sobre ellos. Por su pañolón y su falda larga,
por todos los cuentos que nos narraron a través de la infancia y que nos
hicieron felices, mostrándonos lenguajes y paisajes ignorados. Por su invaluable
compañía cuando la madre viuda tenía que trabajar y nos sentíamos perdidos en
nuestra propia casa.
Por su trabajo pesado y variado, por el
mundo de fantasía que creaban para distraernos y hacernos reír, porque fueron
maestras fundamentales en nuestra educación y nos enseñaron la curiosidad por panoramas
desconocidos que ellas amaban y que a pesar de eso tuvieron que abandonar, por
esos pueblos donde nacieron, de los que conservaban vivos los recuerdos, sitios
que para nosotros eran fantásticos y remotos. Por los vívidos recuerdos de
ellas trasplantados directamente a nuestros corazones infantiles, por todo eso
y por mucho más; benditas sean las señoras del servicio doméstico en cualquier
lugar del mundo.
Sunday, March 03, 2019
Voy a contarle a Dios
Frase de un niño poco antes de morir
tras sufrir los horrores de la guerra
tras sufrir los horrores de la guerra
Llegarán en multitudes
los niños
para contarle a dios
que los quemaron
vivos
vivos
que mataron sus padres
y sus ríos
en atardeceres
de fuego real
y en despertares asesinos,
que el aliento candente
se llevó las paredes
de su casa
en una bocanada
interminable
que penetró los vientos
y multiplicó los gritos
más allá de la noche
que quedó al descubierto
II
Llegarán
llegaremos
Para contale a dios
que nosotros los niños
tuvimos que huir
entre los muertos
dando saltos muy grandes
con las piernas pequeñas
para no tropezar
con otros niños
para no salpicarlos
con otra sangre ajena
con otra sangre grande
que la propia era tibia
y abundante.
III
Tú sabes si lo sabes
que
algunas veces
no nos fue suficiente
la fuerza de los pasos
y terminamos pisándolos
o tendidos con ellos
con la cara en la suya
cara mustia
manchada con la sangre
con la cara de
frente a la
impertérrita mueca
inexplicable
de la vida sucia
de la guerra
inútil
de la muerte muerte
inexpugnable
IV
Tú sabes dios
que en nuestra
II
Llegarán
llegaremos
Para contale a dios
que nosotros los niños
tuvimos que huir
entre los muertos
dando saltos muy grandes
con las piernas pequeñas
para no tropezar
con otros niños
para no salpicarlos
con otra sangre ajena
con otra sangre grande
que la propia era tibia
y abundante.
III
Tú sabes si lo sabes
que
algunas veces
no nos fue suficiente
la fuerza de los pasos
y terminamos pisándolos
o tendidos con ellos
con la cara en la suya
cara mustia
manchada con la sangre
con la cara de
frente a la
impertérrita mueca
inexplicable
de la vida sucia
de la guerra
inútil
de la muerte muerte
inexpugnable
Tú sabes dios
que en nuestra
casa grande
no quisimos
morir ni verlos muertos
que llegaron los hombres
con sus armas
que llegaron las bombas
que llegaron los tanques
y que llegó
la noche inevitable.
Thursday, March 22, 2018
La desmesura de Chenco
Mientras conversaba con mis amigos Chenco y Patricia, artistas ambos, que habían llegado a visitarme en la convalescencia de una delicada enfermedad, sucedió algo inesperado. Arribaron sonrientes y dadivosos portando una caja de
comidas preparadas para alimentarme durante una semana, –era la segunda vez que
lo hacían– además de interesarse y averiguar telefónicamente por mi mejoría, ahora hacían acto de presencia. Repentinamente un estridente grito rompió la calma de la tarde, se coló por los
intersticios del salón y explotó con fuerza en la blanca piel de Simón Gómez –nombre
real del pintor– que se tornó roja por la emoción, fenómeno que sucede muy a
menudo. El grito se debía a la presencia de un hombre armado en las
inmediaciones de las escuelas donde estudian sus nietos, esta reacción era comprensible después
de las angustias y la pena por una masacre de estudiantes y profesores, que vivimos en un plantel del vecindario poco tiempo atrás, precisamente en el día dedicado al
amor y la amistad.
Chenco no pudo contenerse porque esa es su forma de ser; apasionada irrefrenable, total. Lo dice cada una de sus pinceladas sin importar el gesto asombrado de quienes ven su obra, porque sus cuadros son un escándalo de color; rotundos, expresivos, únicos en su diálogo permanente con el que los mira, no necesitan la retórica de la crítica, por sí mismos se presentan y se desnudan en las paredes retando la inteligencia y la sensibilidad de los observadores.
Chenco no pudo contenerse porque esa es su forma de ser; apasionada irrefrenable, total. Lo dice cada una de sus pinceladas sin importar el gesto asombrado de quienes ven su obra, porque sus cuadros son un escándalo de color; rotundos, expresivos, únicos en su diálogo permanente con el que los mira, no necesitan la retórica de la crítica, por sí mismos se presentan y se desnudan en las paredes retando la inteligencia y la sensibilidad de los observadores.
Chenco es una voz irreverente, hosca, dulce, estridente y apacible a pinceladas, es la realidad, la desfachatez del
grito y la cordura del amor hecho arte, un arte único que no acepta comparaciones
ni titubeos, es Chenco, la línea brava, el meticuloso tejido de rostros
infantiles y severos, de figuras danzantes y atrevidas, de paisajes floridos y
exuberantes, de eróticas propuestas, de perfiles forzados amarillos y azules,
de explícitos fulgores: Así es, la desmesura de Chenco.
Tuesday, March 13, 2018
Cambio de piel
Lo más temido siempre ocurre
y lo más deseado también
Deseaste tanto que yo no existiera y ya lo ves, me he muerto y lo he hecho frente a ti sin que te percataras, empecé a morir lentamente, primero en el endurecimiento de mi carne, luego y mientras el reloj hacía su silencioso recorrido de la noche y de las horas imperceptibles, fui perdiendo los ojos y el mundo se volvió borroso, el sonido de tu voz se volvió remoto, se puso a pasear entre las nubes frías del invierno que se posesionó de mi cuerpo en tu compañía, se alejó rápidamente y solo un silbido acompañó mis últimas horas de la ausencia presencia que me colmó desde afuera como una sombra bajo la cual mi cuerpo se acomodaba sin saberlo. Ella como un buen árbol me cobijaba y me pulverizaba como a un castillo de arena en el asedio del viento, cada paso de sombra me derrumbaba dañándome, penetraba mi ámbito más hondo y se aferraba terco entre mi sangre.
Entonces comencé a recordar episodios de dignidad y frases célebres como aquella de que "esta humanidad ha dicho basta y ha echado a andar" di media vuelta y me olvidé de todo, eché a andar por primera vez en mi vida LIBRE sin temer que al final de la jornada, alguien me recriminara por mis actos. Anduve limpia por calles y desiertos, besada por la brisa, tomada por el frío, feliz entre las sombras y entre la luz, ajena a los que me miraron pasar con mi cara de loca buscando algo más allá de mis pasos, pronuncié palabras y las escuché con el asombro de quien nunca ha oído su propia voz.
La sombra iba quedando atrás, deshaciendose en los pasos, sacudiéndose entre la socorrida luz de un despertar etéreo, lejano al alboroto y a la vulgaridad anterior, tiré mi carne como un animal que cambia de piel, y sin coraza, enfrenté la novedad de la plenitud desconocida, me acerqué por la arena hasta la espuma, saboreé la sal y me hundí liviana entre las aguas que acabaron de purificar lo que quedaba de mi angustia.
Thursday, March 08, 2018
Lo que me queda de ti es exactamente lo que perdí y debo vivir con eso que se parece a la nada ya que es todo lo que tengo.
Efrain Medina
No queda nada
porque no había nada
torno atrás
los recuerdos
que me
acechan
feroces en la madrugada
que me enseñan
la nada de la nada
el enorme vacío
tu nombre
derribando
la mirada
el oxido implacable
mancillando el fulgor
de la rosa
a dentelladas
la invasión
del olvido
en la deconstrucción
de lo soñado
Nada en la nada
de otro nombre suelto
labios sedientos del abril lejano
fingiendo un beso en la
memoria fragmentada
Efrain Medina
No queda nada
porque no había nada
torno atrás
los recuerdos
que me
acechan
feroces en la madrugada
que me enseñan
la nada de la nada
el enorme vacío
tu nombre
derribando
la mirada
el oxido implacable
mancillando el fulgor
de la rosa
a dentelladas
la invasión
del olvido
en la deconstrucción
de lo soñado
Nada en la nada
de otro nombre suelto
labios sedientos del abril lejano
fingiendo un beso en la
memoria fragmentada
Saturday, February 24, 2018
En el día del amor
No tenemos palabras,
ya no existen poemas,
todos han muerto
con una bala
que apagó su pecho
que apagó su pecho
con una bala en la espalda,
con una bala atravesando
su cuello y su garganta,
con una bala asesina
alojada en sus entrañas,
todos han muerto
y hemos muerto todos
y así heridos de muerte
condenados por siempre
a la mirada limpia
de la muerte niña
de los niños muertos
a la mirada turbia
inexpugnable amarilla
del otro monstruo niño
que les quitó la vida.
Midaz 2/14/2018
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