Tuesday, April 05, 2011

Aves




El angeo de la ventana sucumbió ante el embate del cuerpo del ave que lo atravesó segura, como si ya conociera la elasticidad del ojo que cedería a la fuerza de su pico y como si sus garras presintieran la textura de la garganta traspasada de la mujer que plácidamente reposaba entre su blanca cama.

Sunday, March 06, 2011

Miradas




Cuando la ciudad muere
en la pupila del gato
en la mia está amaneciendo.

Friday, February 18, 2011

Puedes retenerme
con el destello
verdeazulado de tu mirada,
con la incertidumbre
de quien busca algo mejor,
con el amarillo
de los sueños del atardecer
sin pétalos que lo adornen,
con tu pisada dura
contra la injusticia
con tus poemas ebrios de ensueño,
con la fuerza de tu mano
que se debilita en la caricia
de mi pecho desnudo.
Puedes retenerme con tu cuerpo,
con la arrogancia de tu sexo
en acecho de mi sexo
con tu piel abrigando
mis hombros extraviados,
con tu compañía.
Puedes retenerme con tan poco
como un te quiero
en la soledad,
con tu empecinada
lucha que no claudica
ni se vende,
no tienes que esforzarte.
Puedes retenerme con tan poco
como seguir siendo
el de ayer,
el de siempre,
el que cambia
el que serás
donde camines
donde sueñes
donde quiera
que te encuentres

Sunday, February 13, 2011

Sueños

Pesaban como piedras en esta noche de angustia solitaria y había que transportarlas a cuestas por un largo camino sin descanso a pesar de los vericuetos y de las altas cimas, no era posible librarse de ellas ni dejarlas a un lado para descansar, porque inclementes se aferraban a mi cuerpo sin darme respiro ni tregua.
Creo que esta historia comenzó en la más tierna infancia y que todos a mi alrededor, se encargaron de dármelas sin medida, inicialmente me gustaba acumularlas y acariciarlas como un nuevo juguete, les acomodaba el pelo, les inventaba vestiditos y las sacaba a caminar con paso torpe por los alrededores de mi patio, ellas se trepaban por las enredaderas y el rosal amarillo tratando de escaparse y hube de espinarme los brazos para impedir semejante desafuero. Otras veces se metían en la tina conmigo chapaleando en el agua y creando un enorme desorden que luego no me ayudaban a arreglar, eran díscolas y ágiles se colocaban en todos los estantes de la casa y desde allá me lanzaban carcajadas a la cara, burlándose de mi angustia por no saber retenerlas disciplinadas junto a mí, trepaban las ventanas y hacían nudos en las cortinas, se deslizaban por el pasamanos de la escalera y siempre bulliciosas no me daban reposo, muchas veces se pusieron obscenas e inadecuadas pero yo las dejaba para seguirles el juego, ellas habían resuelto enloquecerme y yo disimulaba pretendiendo no conocer sus intenciones. Cómo me hacían sufrir con su descaro, ya en mi adolescencia se asomaban en mis más íntimos momentos amenazando con dañarme la concentración en mis solemnes actos y en mis oraciones, se colaban por los tejidos y las nervaduras de mis mejores trabajos dándoles toques de desfachatez, grosería y rebeldía incontrolables. Algunas veces también llegaron en los grandes momentos con sus mejores galas dándole realce a mis proyectos con su elocuente sonrisa. Vivían y dormían conmigo y se transformaban de acuerdo a la ocasión portándose tontas, lloronas inadecuadas, necias y por qué no, serias, oportunas, regias, lúcidas, sumisas o destempladas, nunca se sabía con qué actitud iban a aparecer en mi escenario; yo les temía por la incertidumbre en que me mantenían cuando hacían su aparición o cuando simplemente desaparecían sin previo aviso.
No niego que las busqué cuando en algunas ocasiones intentaron abandonarme y que las llamé desesperadamente para que me siguieran divirtiendo y avergonzando; para que le dieran lustre a mis conversaciones, y que las invoqué desesperadamente en mi adultez cuando definitivamente querían escapar con los niños que estaban naciendo porque ellas se mantenían sin edad, frescas y dispuestas a adornar o a malograr la vida de los otros. ¡Pobrecitas!, ahora las cargo como un fardo sobre mi espalda encorvada sin saber qué hacer con ellas, ahora que han perdido su brillo y su capacidad de significado, ahora cuando adheridas como lapas unas a otras, son solo muñones desarticulados, sin sentido, ahora cuando prisioneras, se acumulan encerradas en este bulto de la memoria que me aplasta y no me deja caminar el último sendero empinado hacia lo desconocido, porque he olvidado para qué sirven y cómo se utilizan en esta pesadilla sin fin, en este sueño sin nombre, las palabras.
Para Mañita una niña vieja que olvido cómo pronunciarlas.

Tuesday, February 08, 2011

Cuentos breves


El Crucifijo de plata.

Honorio tomó en sus manos el crucifijo de plata que minutos antes había tomado de la casa de su madre, y en el tono solemne que lo caracterizaba, espetó su sentencia: ¡Si Judas te vendió… yo te voy a empeñar! Acto seguido lo colocó en su mochila y se dirigió a la prendería del pueblo.

Ladrones

Mientras un hombre
es condenado
por robar libros.
Los asesinos
se aposentan
en las mullidas sillas de
los diputados.
El hombre lee en la cárcel
purgando su sentencia
y los diputados
contribuyen con su sabiduría
a elaborar las leyes
de la república

Sunday, February 06, 2011

Cuento de domingo


Ellos.

Ella lo miró pasar con su mochila y con sus instrumentos musicales que le produjeron una morbosa curiosidad de aprendiz, y lo siguió mirando hasta que él cambio la dirección de su mirada absorta en las montañas lejanas y la encontró con su fingida sonrisa, esperando aquel gesto que la llevara a la realidad del músico. Así pasó.
Se siguieron cruzando varios días que ella adornó con hojas amarillas enredadas en los cabellos sueltos, hasta que decidieron vivir juntos. Él, la enseñó a soplar algunas notas y le engendró un hijo. Compró una cama y bajo ella guardaba las melodías andinas con maniática meticulosidad. La nombró princesa de su reino ignoto y de la luminosidad perdida en los vericuetos del sendero empolvado por siglos de abandono y enterrado bajo nubes de polvo y tiempo. Llevaban una vida sin prisa y él adoraba la cama guardiana de sus gaitas. Ella, con la curiosidad satisfecha, conocedora ahora del origen de las notas y roto el mito del muchacho exótico, se aburría del lamento incaico. Le molestaba el hecho de que al cerrar la puerta, la revisara dos veces para asegurarse que estaba bien cerrada y para que ella no lo creyera un maniático, cuando su intención era hacerlo cinco o diez veces.
Ella vestida con sus largas faldas, decidió incursionar en otros mundos y trasladó por unos días su reino hasta donde un viejo profesor que estimulaba su vanidad y la presentaba como la descubridora de los ecos de los Andes y el folclor costeño. El juego no le duró, porque el músico, compulsivamente cuidadoso de sus pertenecías entre las que la contaba como su mayor tesoro, comenzó a sospechar e intento llevarla lejos del lugar. El viejo profesor todo lo soportaba con estoica resignación y le ofrecía otro imperio que en su memoria decadente confundía y creyendo que así era el nombre de la diosa que quería darle; la llamaba Tiuantinsuyu*, tratando de aproximarse a los delirios juveniles de ella. Hasta que otro día, se cruzó un joven nórdico en el camino de los tres. Ella entonces, violentó la puerta y sus cerrojos, se robó la cama, se llevó al hijo y se fue con su música a otra parte.

* Tahuantinsuyo: Imperio inca, el imperio de los cuatro puntos cardinales.

Saturday, February 05, 2011

Nosotros,
pobres hombres,
erigimos bestiales,
monumentos,
viajamos a la luna,
escarbamos el sol,
desafiamos el átomo,
exterminamos ciudades,
nos engrandecemos
frente al viento
y creamos cohetes
manejamos el fuego 

como vestales nuevas 
con sus oficios viejos.
Quemamos las angustias
en las inmensas torres
de aquel templo magnifico
que un día
sin excepción,
todos nosotros;
le construimos al ego.
Explicamos con fórmulas
la noche,
el amor,
los deseos.
Enfrentamos el miedo
consumimos 

enfermos,
devoramos,
soñamos trascendencia
pretendemos amar
y ser amados
conocer y retar
-pobres y necios- 

desafiando arrogantes,
suprema ingenuidad, 

a la licuefacción 
del universo…

Monday, January 17, 2011

He regresado ayer
a la calle pequeña
(la calle de película)
a la calle de Jones
y estaba abandonada
Tu patio estaba triste
los árboles cansados.
Volví para recoger
aquellos besos,
nuestra primera vez
la desmesura,
del cuerpo sin cubrir
-deseo con el filo desnudado-
el tatuaje en el pecho,
nuevas notas,
de amor
los ojos asombrados
He tornado al palacio
estaba solo
el senderito
que emergía de pronto,
desde atrás en el bosque
presintiendo tu ausencia
acobardado.
Buscaba en la espesura
bajo la copa
de aquel sombrero
chino
miradas adoradas
buscaba el ritmo
de tu pedaleo
bajo el azul inmenso,
acompasado
sólo encontré la brisa
llevándose las hojas
como irremediable símbolo
hacia un destino incierto
desgajadas.

Monday, January 03, 2011

Desde mi ventana

Desde mi ventana veo la vida transcurrir, algunas veces sin poder hacer nada para impedir los acontecimientos que mal me afectan, otras la contemplo impávida y algunas otras participo, se participa también con el silencio. Cuando lo hago, pretendo mantenerme en la sombra pues mi timidez rehuye la demás gente que cuando se dirige a mí, me pone en el apuro de una respuesta que generalmente no tengo, la vida me llega así, tal como sucede, sin explicaciones porque creo que los hechos en sí, las traen implícitas y me parece necedad repetir lo obvio, los hechos son consecuencia del ayer y el ayer ya lo vivimos.
Tengo una ventana más física desde donde miro el atardecer y los fuegos artificiales cuando la gente decide celebrar una libertad que no se explican, lo hago desde allí para que no me afecten los humos de la pólvora, que siempre me recuerda los muertos que seguramente no alcanzan a aspirar el olor de la bala que los mata, pues el olor les queda dentro. Calles y construcciones para el divertimento que albergan seres que se pasan la vida decorando su entorno en un afán por pelear contra el paso del tiempo que destruye las cercas, hace crecer la yerba y los amenaza con tragarse los bordes de los andenes que con diligencia cortan cada quince días. Estas personas también luchan contra los vientos huracanados que se llevan en un parpadeo, los salarios invertidos en el embellecimiento pasajero, tanto o más pasajero que la furia que arranca de raíz los árboles y se lleva entre el vientre rebelde todo lo que encuentra a su paso, esto por fortuna sólo ocurre de vez en cuando.
Lo único que me reconforta, es el crepúsculo invariablemente colorido en sus combinaciones de naranja, rojo y morado que detrás de una torre con reloj se me cuela por la ventana fingiendo un incendio vespertino que me abrasa el sentimiento de nostalgia por la partida inexorable de la luz del día, pero que me alegra presagiando las noches de luna llena cuando ella atrevida “importuna” como en la canción de la china, se cuela por mi ventana para iluminar mis sueños más recónditos y guardados.
Esa ventana detrás de mi cama, es en pequeña escala la muestra de los acontecimientos de la ventana mayor, más allá de nuestra mirada, acontecimientos que deciden la vida y el destino de cada uno de nosotros, pobres mortales que miramos sin ver y no podemos impedir las guerras ni los grandes negociados que nos suben y nos bajan en un vaivén macabro que nos manipula como marionetas, tirándonos y levantándonos. Nos engatusan con definiciones pero seguimos siendo unos ilusos mirando desde nuestra ventana un transcurrir ajeno a nosotros, a nuestro sentir y contra el cual no podemos hacer nada diferente de seguir mirándolo y soñando la idea de ser parte integral de la historia y sus acontecimientos.

Saturday, January 01, 2011

Today’s Song

I Love my Familiy

Tis the love we give,
fala la la la la la
We all give and share
Fala la la la la la
We give thank to all
Fala la la la la la
We thank for the great
things we have
Fala la la la la la
We thank for the food
we have
Fala la la la la la
Fala la la la la la
Fala la la la la la.


Victoria Veronika Miranda
Seven years old.

Midnigth of December 31 2010

Wednesday, December 29, 2010

Simulacros

I

Esa mujer
me mira en el espejo,
pretende que le crea
cuando dice ser yo
y hace mi gesto.

II

Ella quería ser yo
y yo quería ser ella
nos suplantábamos
siempre en el espejo.

III

Estabas frente a él
fingiendo mi caricia
estabas ya sin él
fingiendo mi tristeza.

Sunday, December 26, 2010

IV

Yo traté de ser yo
pero no pude
quise ser mi retrato
y me suplantaron.
Ahora
me deshago por la vida
fingiendo el simulacro
que huye de sí mismo

acobardado.

Sunday, December 12, 2010

En pira funeraria
mi corazón se agita
condenado a cenizas
que volarán sin rumbo
después que el fuego vivo
relama lo que queda
los restos
los pedazos
después de tu partida.

Friday, December 10, 2010

Todo me duele

Todo me duele,
todo
el fulgor que se apaga
entre
los extraviados
ojos compungidos,
la tarde
que se muere
en el hastío
la sombra irreverente
desdibujando nombres
tan queridos,
el cielo distraído
La noche en que no estás
la oscurecida luna
del olvido
el sonido de ausencia
del llanto
en los rincones
reprimido
las hojas de los árboles
que cubren inclementes
las huellas del camino
la calle del encuentro
los abrazos, la esquina,
la vieja noche
de los rojos vinos.
Todo me duele, todo
el vacío del patio
el canto en el oído
las manos solitarias
sin destino
la historia del amor
las aves sueltas
que vuelan sin cesar
la piel helada sin tu
piel de abrigo
los anchos lechos
del amor mentido

Todo me duele
todo
la fuerza del olvido
la colosal distancia
los eternos instantes
me duele el sinsentido
todo me duele, todo
me duele respirar
me duele el viento
en su pasar
y los sonidos
la arboleda sin ti
los flamboyanes muertos
la casa de las plumas
la playa sin calor
el cielo yerto.
Todo me duele,
todo.
En mi espacio sin ti
me duele el despertar
la simple brisa,
la enorme soledad,
la música y el
verso.
La inmensidad del mar
me duele su gemido
la lluvia en el palmar
el mundo envejecido.
Todo me duele,
todo.

La Fiesta de la Friducha

Seguimos

Podemos seguir  andando, conversando,  viviendo  mientras los otros mueren  mientras las bombas  estallan en sus vecindarios  dejando sin vi...