Tuesday, October 13, 2009

Lluvia de fuego sobre el bosque

 
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Todos los días
las gotas de rocío
tiritan
sobre las ramas
de los árboles
en amaneceres frescos
de pájaros cantores,
el aire es puro
y penetra claro
los sentidos
en armonioso despertar.
Sólo cuando los hombres
dictaminan la guerra
los amaneceres
quebrantan la rutina
milenaria
y llueve fuego
de los aviones
y todo es caos
y oscuridad...

Wednesday, September 02, 2009

Me dice la razón que esta es una calle desierta y que las calles y los lugares desiertos son peligrosos, que la gente no debe deambular por parajes desolados porque los puede asaltar la duda y la realidad y algunas veces no se sale con vida de esos lugares. El corazón terco como siempre, con los ojos vendados, me ordena no atender a la razón porque ella no siente, ella no puede percibir los colores de los atardeceres que algunas veces se confunden con los de las auroras y piensa que el azul detrás de los árboles no es puro producto de la imaginación, sino que vive como los destellos de luz que se colaron en los ojos que alguna vez amé.
Atenta a mi corazón, no sólo transité los lugares vacíos sino que me tendí de frente a mirar el paso de las nubes, a recibir en mi rostro la frescura y a adivinar las notas de una canción no pronunciada que llegaba a través del aire; mi canción, aquella que inventé en los furores de una adolescencia que me llegó como todo en la vida, sin previo aviso y atacó mis sentidos y mi carne y penetró por mi piel hasta lo más profundo del primer vértigo y de la indefensión que encontró en mí y que me dejó con todos los deseos reprimidos y con una angustia que cargué por siglos y que al final del camino parecía resolverse en besos y recuerdos maltratados que también se diluyeron cuando se acabó la luz y reinó el silencio y la orfandad y los pétalos secos volaron hasta cubrirlo todo y oscurecieron mi reino de la nostalgia, la peor amiga que ofrece sus veleidades para dejarnos más vacíos que antes de atrevernos a invitarla a pasar.
No era una calle solitaria solamente, era una calle muerta, sellada, trunca que no conduce a ninguna parte, un final con nombre trágico: dead end, era el dead end de la jornada, el no outlet road sign. Todos los finales tienen nombres trágicos, extraño, si el final es un comienzo, un retomar la vida y el aliento para volver a respirar con los pulmones llenos y con todos los sentidos en estado de alerta.
Me gustan los finales, reivindican las ansias desgastadas aguzan la mirada y sensibilizan el espíritu que de otra manera, es una pobre cosa ahí a la espera de lo que dicte el mundo que lo rodea para luego aplastarlo con su gigantesco designio.
Bah, me dije, todo es falso, es falsa la frescura del aire, son falsos los instantes, son sólo manecillas corriendo para dar la vuelta, el retorno al día que sigue que es igual al anterior, ¡bah... bah... bah! (esto lo aprendí de ti).
Me río del río con risa de loca, reviso la memoria de las piedras que siguen inmóviles y tercas en su dureza total, me río de mi memoria que esculpe juiciosa y laboriosamente lo que le pido, me río de ti y de mí, de nosotros, de vosotros y de ellos, me río del verbo y sus conjugaciones.
Tú siempre inventando palabras para que yo crea que soy lo que no soy, arrullándome en mentiras hermosas. Bah... no quiero ser lo que soy ni lo que no soy, ni estar (To be or not to be, that is the question) no me gustan las mentiras pero se debe vivir de ellas (dicen) el nihilismo es mal consejero, nos incita al vacío del piso número 99, nos embelesa en los puentes y le pone hermosa voz al agua oscura, le otorga destellos de esperanza.
Dead end, helado cañón de arma sobre la sien, dead end, veloz encuentro con los árboles que segundos antes, instantes sólo, corrían silenciosos frente a la ventana, panorámica visión de la última hermosura, dead end, fin del paisaje...

Tuesday, August 18, 2009

Posa tu mano de aire sobre mi centro
que aguarda como un manojo abierto
tus aladas caricias de fauno hambriento.

Monday, August 17, 2009

oc

Toco la luz
regreso a mi letargo
me asquea la realidad
transito por ella y me contagio
no sé limpiar mi cuerpo
ni el veneno que guardo,
víctima de este mal
perezco, me ciego, me consumo
en mi asco.

Thursday, August 13, 2009

Cansada de pedir perdón por estar viva,
aburrida de las explicaciones por mis actos,
desesperada por no poder vivir a mi antojo,
decidí morir de muerte imaginaria,
de muerte donde todo da lo mismo,
de muerte sin respeto por los vivos
(aquellas marionetas con nombres que no nombran,
movidas por los hilos de las imposiciones)
de muerte que no mira y que no escucha
y que no dice nada.
De muerte en la que no siento
lástima, ni asco por mí misma...
Despierto de mi sueño
irrealizado
de esa forma, al volver
lo seguiré encontrando
intacto

Thursday, August 06, 2009

Hiroshima

Hace 64 años el mundo conoció el horror de la gente derretida y de sus gritos aterrados fundidos en la piedra, era una hermosa mañana en Hiroshima cuando un hongo de luz criminal encegueció para siempre a sus habitantes y los talló en las paredes y ni el río Motoyasu alivió sus carnes envenenadas y el fuego que las consumía. Para que no se nos olvide, hoy la gente enciende linternas como faroles de colores y las pone a flotar sobre ese mismo río como un homenaje a los muertos que produjo el llamado "Little Boy" la creación más infame de los seres humanos.

Wednesday, August 05, 2009

Los pájaros tirándole a las escopetas

Y si fuera verdad
y los pájaros le tiraran a las escopetas
y si algún día,
un pájaro valiente
derribara una escopeta
y la mano que la maneja
para que se espantaran las escopetas
y los que despedazan las golondrinas
y los asesinos de palomas
y los que acallan la voz de los sinsontes
y los usurpadores de sus canciones
y si sucediera y se diera vuelta la suerte
y pudiéramos contemplar
tal espectáculo
y los viéramos caer, desbarrancarse
como piedras sobre la piedra
en su intento por exterminar la vida
y el canto matinal
y si los vieramos rodar
con su carga de muerte por los pueblos
Por las ciudades y por los países
y si desaparecieran sus armas en la acequias
y se les fundieran bajo el sol
y si cayera su mirada de buitres en los lodazales
entonces tendríamos una razón
para sonreír de frente.

Friday, July 31, 2009

Debimos ser tan leves en el tiempo
Imperceptibles partículas en vaivén perpetuo
Para que no nos alcancen los recuerdos ajenos
Para que no nos baste con los nuestros.
Talvez sólo eso fuimos
El leve resplandor de algún cometa muerto
Iluminando instantes de silencio.
La fugaz certidumbre de un encuentro
Polvo lunar de algún reflejo etéreo
La breve vida de la mariposa al viento
Lágrimas de cristal lluvia y lamento
Mil hojitas de azahar volando lento.
Después de la precariedad
de un día cualquiera,
atenaza a las horas
la fatiga de ser
la simple brizna
con la que juega el viento
la certeza del tedio contenido
en cada amanecer.
Las noticias, la radio
nos confirman el balance
fatal de ser lo mismo
de seguir atrapados
a pesar del intento
de soñar ser eternos.
No estaba nada dicho
Las palabras atadas esperaban
su tiempo
agazapadas en lo más oscuro del silencio.

Deseo

Quiero hundir mi cabeza
entre tus manantiales tibios
Saborear gota a gota tus delicias,
beber hasta el cansancio
sin saciar mi sed de ti
los aromas eternos
venidos desde adentro en contubernio
entre cuerpo y placer, sabor perfecto,
equilibrio sin par de dos deseos
que se enfrentan sin fin desde el comienzo
de los tiempos.

Thursday, July 30, 2009

Poemas del insomnio


Uno.
La noche huele a amores fracasados
que cumplen el ritual
y las imposiciones,
repetida ceremonia maquillada
de palabras trasnochadas y tristes
que en el fondo ocultan el dolor
de las obligaciones por cumplir,
besos practicados para el momento indicado
de la necesidad.
Marioneta de oficio
la realidad es un vacío permanente
y el recuerdo es otro vacío sin posibilidades en el tiempo
por llegar.
Mientras tanto la sabiduría reposa en los anaqueles,
viejos libros empolvados que nadie leerá
porque la vida les pasó de largo
y los sumió como al amor en el olvido.

Wednesday, July 29, 2009

Quemando las naves




Volver hacia atrás es un ejercicio masoquista un retroceso inminente a todo lo superado, mirar hacia atrás es restar, tratando de encontrar el tiempo pasado que dicen que fue mejor, sin entender que la vida son fragmentos, momentos; que nada es mejor ni peor sino instantes irrepetibles que luego evocamos para conservar algo de la felicidad que nos proporcionaron y que no supimos reconocer al vivirla.

Recorro desde mis febriles catorce años, la adolescencia apresurada de la vieja canción, porque esos fugaces momentos de la adolescencia pesan en el corazón que los conserva intactos con todos los olores y sabores, con los estremecimientos y los fervores. En esos tiempos nuevos, ignorarlo todo e irlo descubriendo con asombro al paso de los acontecimientos es la felicidad, lo que nos declara vivos y nos dicta lo que haremos después.

Ahora todo está dicho y lo nuevo ya no nos asombra porque siempre le descubrimos aquel tufillo anacrónico, aquello a lo que ya le dimos mil vueltas en el carrusel que representa la vida. Si tú vivieras mirarías cómo todos los acontecimientos giran sobre su eje cumpliendo a cabalidad con el mito del eterno retorno, continúan los mismos con las mismas, más viejos y resabiados, ni siquiera perfeccionan sino que repiten una y otra vez los mismos esquemas, se turnan, utilizan el mismo lenguaje y las mismas estrategias que de tan usadas producen asco. Han sofisticado los métodos de limpiar el camino, han creado nuevos ejércitos y nuevas tácticas, pero continúan siendo los mismos tras sus renovadas máscaras. Extienden su poder, negocian y se venden al mejor postor que casi siempre es el mismo de la mano larga, acumulan terreno y objetos para diferenciarse y para sentirse mejor, pero no lo consiguen, lo que pasa es que se toman mucho tiempo en comprenderlo, el tiempo de las generaciones que les siguieron. Han acelerado la miseria y la corrupción que ya no consigue cómo cubrirse por que ahora alguna gente ha aprendido a distinguir y sabe que no todo lo que brilla es oro, que existen imitaciones burdas de lo bello y que la realidad es de plástico recubierto con colores llamativos. No todos lo saben, muchos caen en la trampa pereciendo bajo los resplandores y consumidos en el estiércol de esta sociedad que devora a sus víctimas sin darles oportunidad y nosotros que quemamos las naves del retorno a lo que nos fue querido, a nuestra Itaca, sagrada ciudad canalla, contemplamos impávidos el desastre sin saber si es el final o si solo es el comienzo del nuevo ciclo de errores compartidos y repetidos hasta el infinito.





Tuesday, July 21, 2009


Tengo miedo a despertar de este delirio donde estás sonriente...

Friday, July 10, 2009

Cápsulas degeneradas

AGUA
Caminé hacia el baño plena de grandes ideas que se escaparon por la ruta del agua, hacia el torrente multitudinario del barrio, de la ciudad, del mundo. El agua universal que fluye y se devuelve cargada de excrementos y de residuos, de medicina, locura y sangre camuflada entre cristales de roca, con bordes dorados sobre impecables y almidonados manteles blancos o en botellitas que luego atragantarán a los delfines.
¡Agua subversiva!

CARNE
Nos alimentamos de la angustia de la muerte de las vacas, del grito del último pasillo del matadero, de la inflamación lograda de los pollitos que ya no dicen ni pío, del horror de los cerdos perseguidos para la estocada final y terminamos en la vaca loca. Luego las exquisitas cenas, los elaborados manjares, correrán junto a los panes de la pobreza por las alcantarillas rumbo al mar y a los acueductos para ser purificados y re-engullidos como una sola gota por todos los paladares, sofisticados y corrientes.

FIN

En una sola hora pueden alinearse los planetas y desbordarse los mares y toda la lujuria inundada no palpitará al roce de una mano que se pose en la flor bajo mi falda levantada.
Penetrarán estrellas con espadas atroces los lagos de la noche y cantarán los himnos de voces atrapadas, la macabra leyenda apocalíptica de los astros conspirando en el cosmos contra nosotros.

Sunday, July 05, 2009

No Somos Nada (Uno)

Somos tan insignificantes flaco, no importa si nos esforzamos por aparecer en todas partes, por querer manejar a todas las personas que nos rodean, bajo todas las circunstancias. No importa si queremos ser el centro del mundo, la novia en la boda, la quinceañera en la fiesta, el comandante en el movimiento, el candidato en la elección. No importa amigo, si todos sabemos que no somos nada, somos menos que la explosión de la avioneta roja después del cañonazo; menos que la bomba con la que pretendieron borrarnos de la faz de la tierra, somos menos que el fuego que nos consumirá hasta calcinarnos, menos que los gusanos que nos devorarán, menos que la luz que nos enceguecerá. No somos nada compita, somos algo menores a la huella de un insecto en la sucia puerta de un burdel (hay hermosísimas y limpias puertas de burdel). Somos mucho menos que el polvo en la ceguedad del aquilón, como dijo el poeta, menos que todas las expresiones y los sentimientos perdidos en el olvido, en el silencio y en el anaquel de los recuerdos, o sea, menos de lo que no se ha dicho, ni se dirá. Menos que los gritos congelados en las montañas, menos que los cadáveres insepultos, mucho menos que los escritores y las cucarachas; mucho menos que el amor y que el odio, que tampoco prevalecerán cuando todo sea nada y cuando el big bang cese en el infinito, por un estruendo mayor que lo apagará para los oídos de los científicos y para la sordera de los demás mortales.
No somos nada y sin embargo queremos ser todo, que nos amen como a ningún otro, que nos tengan en la cuenta de los favores y los honores, en la lista de los invitados o cuando menos en la mira de los perseguidores, para aparecer en los diarios de la ciudad, del país y del mundo, como las víctimas enaltecidas.
Nos seguiremos estirando la piel, nos aspiraremos la grasa de las entrañas, nos fabricaremos las largas uñas y los senos, las nalgas y la nariz; seguiremos camuflando la vejez bajo galones de tintes y cremas mágicas, nos maquillaremos los labios y los ojos (ni una pestaña en desorden), para ser los más lindos, los más importantes, los mejores, aquellos mencionados por los notables y por los vulgares, aquellos que siempre están en todas partes.
Pero no importa lo que hagamos ni cómo lo hagamos, no llegaremos, no superaremos los terremotos ni el desastre final, no trascenderemos el apocalipsis de los hombres ni de los montes. No seremos cauce en los ríos ni fiesta en la lava de los volcanes, no subiremos al cielo ni descenderemos al infierno cuando los demonios se desboquen en la lucha con los dioses, que no nos protegerán cuando la bestia que nos habita se confunda con la bestia de los demás y sean una sola fuerza que también se perderá en los huecos negros del olvido y el desastre que dará origen a otros que igual que nosotros buscarán la notoriedad en una desportilladura del tiempo.

La Fiesta de la Friducha

Seguimos

Podemos seguir  andando, conversando,  viviendo  mientras los otros mueren  mientras las bombas  estallan en sus vecindarios  dejando sin vi...