Todos estamos muertos
como se mueren
en los hombres
las ideologías
y los viejos amores,
todos estamos ahí,
unos debajo
deshaciéndose
deconstruyendo en cal
y lluvia
el mundo
que tuvieron.
Los otros
sobre las tumbas
quietos o
trashumantes
mediocres
sin realizar
los sueños.
A todos nos mató
lo mismo
la creencia
la esperanza
de lograr algo nuevo.
Estamos,
estuvimos muertos
y seguiremos muertos
sobre la muerte
ajena
sobre la muerte
nuestra.
Sin preguntarnos nada
sin recibir
respuesta
sin verbos y sin letras.
Ahora los verdugos
los mencionan
agregan a sus hijos
y a sus nietos
un nombre
que creen
salda la deuda,
pero ellos
siguen muertos,
pero seguimos muertos
sin recibir respuesta
sobre la tumba ajena
sobre la tumba nuestra
con ellos ahí adentro,
en recuerdo y en
sal deconstruyendo
la historia
de su tiempo
que les quedó
inconclusa
en el intento
que nos quedó
sin rumbo
que nos quedó
doliendo...
Sunday, December 13, 2009
Sunday, November 29, 2009
Fragmentos
Las palabras volaron como las hojas muertas y se evaporaron con la lluvia. No hacía falta llorar, las sombras ingresaron a los aposentos abarcándolo todo. No sobrevivió ser alguno, la fe se quebrantó y se rompió sobre la cresta de las olas. El pie crujió después sobre las naturalezas muertas. El río se fue salando entre la boca inmensa, que lo bebió de un sólo sorbo tibio, que lo bebió sediento. No hay que hacer cuenta de los pasos para llegar al final, no valen las cuentas cuando ya todo está hecho, cuando todo está dicho y malogrado, no hay vuelta hacia el pasado.
Talvez no soy eso que piensas, ni lo que pienso que soy, mucho menos lo que piensan los demás. Lo que cada cual se imagina de acuerdo a su conocimiento chato o amplio. Cosas escuchadas de otros, experiencias que en cada caso son individuales y particulares que no pueden concretarse en unidad, sin embargo parecen una sola.
Soy y dejaré de ser, seré sin ser. No volaré en cenizas porque reposaré debajo de algún árbol o aterrada en el fondo de una caja oscura por toda la eternidad, hasta el final que dicte el cataclismo, cuando todos flotaremos hueso o piel reseca por el tiempo. Recorreremos valles y ciudades desbordando orillas, reventando diques y sacando de su base los cimientos de lo que fueron las construcciones sólidas. Nada ni nadie soportará el embate, olas terribles que acabarán el grito para perpetuarlo en la inmensidad del mar.
Oscuridad, oscuridad y sombra sin intersticios por donde se cuele la vida, eterno olor de hierba mojada bajo los pies de los que ya no se atreven a llorar. Te miro ahí, los miro y me pregunto si valió la pena tanto dolor, la angustia diaria, las esperas y las desesperaciones, los instantes fugaces de un placer inventado, la fingida risa. ¿Quién eres? ¿Quiénes somos? Agotamos la vida en embelecos que no nos dejaron nada. A nadie le dejaron nada, todo constituye una mentira, un motivo más para malgastar la vida entre miles de objetos, trapos y chatarra oxidada.
No existes, no existo. Te quejas, te consuelo con palabras que no alcanzan a ser mi propio consuelo, vivimos en la desesperanza, transidos, dolidos por el aire que nos roza. Se habían desaparecido las defensas, la muralla, el fuerte, talvez nunca existieron. Anduvimos todos los caminos indefensos, sin fortificaciones, sin la naturaleza de nuestro lado. No entendimos los caminos que daban vueltas sobre sí mismos, sin conducir a ninguna parte y nos extraviamos en la búsqueda.
Las palabras, tantas, tan distintas, tan iguales en su carencia de significado. Escritas, pensadas, dichas en el oído amado o a los gritos en el viento. Hambre, sed, deseo y satisfacción, obsesiones de dioses y paganos...
Maldito lenguaje que cree decirlo todo y no dice nada, malditas creencias y sueños irrealizados, vivimos como pudimos, sin justificaciones, sin metáforas, vivimos como se nos presentó la vida, creyendo poseerlo todo y siempre con las manos y el corazón vacíos.
Me desgarro y no ruedan las lágrimas, las tenía contadas hasta cuando durara la pena, pero algo se desequilibró porque el dolor continúa y las lágrimas no, ese alivio, esa leve y tibia caricia se me niega.
No regresan las aves a sus nidos, el invierno los destruyó aunque los mantenga en los desnudos árboles de invierno, las hojas más hermosas están muertas acolchonando el humus. El otoño se lleva los mejores colores en bocanadas que las desgarran desde los tallos de los árboles dejándolos ahí, sin esperanza en la memoria de renacer por lo pronto, deshabitados, tristes...
Midaz.
.
Talvez no soy eso que piensas, ni lo que pienso que soy, mucho menos lo que piensan los demás. Lo que cada cual se imagina de acuerdo a su conocimiento chato o amplio. Cosas escuchadas de otros, experiencias que en cada caso son individuales y particulares que no pueden concretarse en unidad, sin embargo parecen una sola.
Soy y dejaré de ser, seré sin ser. No volaré en cenizas porque reposaré debajo de algún árbol o aterrada en el fondo de una caja oscura por toda la eternidad, hasta el final que dicte el cataclismo, cuando todos flotaremos hueso o piel reseca por el tiempo. Recorreremos valles y ciudades desbordando orillas, reventando diques y sacando de su base los cimientos de lo que fueron las construcciones sólidas. Nada ni nadie soportará el embate, olas terribles que acabarán el grito para perpetuarlo en la inmensidad del mar.
Oscuridad, oscuridad y sombra sin intersticios por donde se cuele la vida, eterno olor de hierba mojada bajo los pies de los que ya no se atreven a llorar. Te miro ahí, los miro y me pregunto si valió la pena tanto dolor, la angustia diaria, las esperas y las desesperaciones, los instantes fugaces de un placer inventado, la fingida risa. ¿Quién eres? ¿Quiénes somos? Agotamos la vida en embelecos que no nos dejaron nada. A nadie le dejaron nada, todo constituye una mentira, un motivo más para malgastar la vida entre miles de objetos, trapos y chatarra oxidada.
No existes, no existo. Te quejas, te consuelo con palabras que no alcanzan a ser mi propio consuelo, vivimos en la desesperanza, transidos, dolidos por el aire que nos roza. Se habían desaparecido las defensas, la muralla, el fuerte, talvez nunca existieron. Anduvimos todos los caminos indefensos, sin fortificaciones, sin la naturaleza de nuestro lado. No entendimos los caminos que daban vueltas sobre sí mismos, sin conducir a ninguna parte y nos extraviamos en la búsqueda.
Las palabras, tantas, tan distintas, tan iguales en su carencia de significado. Escritas, pensadas, dichas en el oído amado o a los gritos en el viento. Hambre, sed, deseo y satisfacción, obsesiones de dioses y paganos...
Maldito lenguaje que cree decirlo todo y no dice nada, malditas creencias y sueños irrealizados, vivimos como pudimos, sin justificaciones, sin metáforas, vivimos como se nos presentó la vida, creyendo poseerlo todo y siempre con las manos y el corazón vacíos.
Me desgarro y no ruedan las lágrimas, las tenía contadas hasta cuando durara la pena, pero algo se desequilibró porque el dolor continúa y las lágrimas no, ese alivio, esa leve y tibia caricia se me niega.
No regresan las aves a sus nidos, el invierno los destruyó aunque los mantenga en los desnudos árboles de invierno, las hojas más hermosas están muertas acolchonando el humus. El otoño se lleva los mejores colores en bocanadas que las desgarran desde los tallos de los árboles dejándolos ahí, sin esperanza en la memoria de renacer por lo pronto, deshabitados, tristes...
Midaz.
.
Saturday, October 17, 2009
La entraña de la luna que me regalabas, ya no será la misma...
Qué más da,
hoy bombardearon la luna,
ayer nos bombardearon a nosotros,
nos abrieron heridas,
masacraron la gente,
resecaron la tierra
convirtiéndola
en una tumba grande.
Cubrieron de sangre ciudades
y desiertos
mutilaron los niños,
se llevaron los padres
o los dejaron
tirados
con fieros agujeros
en medio de la calle.
las madres que quedaron
se quejaron despacio
por el miedo
y secaron sus ojos
escondiendo su llanto
para poder huír
de los sicarios
después de las masacres.
hoy bombardearon la luna,
ayer nos bombardearon a nosotros,
nos abrieron heridas,
masacraron la gente,
resecaron la tierra
convirtiéndola
en una tumba grande.
Cubrieron de sangre ciudades
y desiertos
mutilaron los niños,
se llevaron los padres
o los dejaron
tirados
con fieros agujeros
en medio de la calle.
las madres que quedaron
se quejaron despacio
por el miedo
y secaron sus ojos
escondiendo su llanto
para poder huír
de los sicarios
después de las masacres.
Wednesday, October 14, 2009
Tuesday, October 13, 2009
Lluvia de fuego sobre el bosque
Todos los días
las gotas de rocío
tiritan
sobre las ramas
de los árboles
en amaneceres frescos
de pájaros cantores,
el aire es puro
y penetra claro
los sentidos
en armonioso despertar.
Sólo cuando los hombres
dictaminan la guerra
los amaneceres
quebrantan la rutina
milenaria
y llueve fuego
de los aviones
y todo es caos
y oscuridad...
Wednesday, September 02, 2009
Me dice la razón que esta es una calle desierta y que las calles y los lugares desiertos son peligrosos, que la gente no debe deambular por parajes desolados porque los puede asaltar la duda y la realidad y algunas veces no se sale con vida de esos lugares. El corazón terco como siempre, con los ojos vendados, me ordena no atender a la razón porque ella no siente, ella no puede percibir los colores de los atardeceres que algunas veces se confunden con los de las auroras y piensa que el azul detrás de los árboles no es puro producto de la imaginación, sino que vive como los destellos de luz que se colaron en los ojos que alguna vez amé.
Atenta a mi corazón, no sólo transité los lugares vacíos sino que me tendí de frente a mirar el paso de las nubes, a recibir en mi rostro la frescura y a adivinar las notas de una canción no pronunciada que llegaba a través del aire; mi canción, aquella que inventé en los furores de una adolescencia que me llegó como todo en la vida, sin previo aviso y atacó mis sentidos y mi carne y penetró por mi piel hasta lo más profundo del primer vértigo y de la indefensión que encontró en mí y que me dejó con todos los deseos reprimidos y con una angustia que cargué por siglos y que al final del camino parecía resolverse en besos y recuerdos maltratados que también se diluyeron cuando se acabó la luz y reinó el silencio y la orfandad y los pétalos secos volaron hasta cubrirlo todo y oscurecieron mi reino de la nostalgia, la peor amiga que ofrece sus veleidades para dejarnos más vacíos que antes de atrevernos a invitarla a pasar.
No era una calle solitaria solamente, era una calle muerta, sellada, trunca que no conduce a ninguna parte, un final con nombre trágico: dead end, era el dead end de la jornada, el no outlet road sign. Todos los finales tienen nombres trágicos, extraño, si el final es un comienzo, un retomar la vida y el aliento para volver a respirar con los pulmones llenos y con todos los sentidos en estado de alerta.
Me gustan los finales, reivindican las ansias desgastadas aguzan la mirada y sensibilizan el espíritu que de otra manera, es una pobre cosa ahí a la espera de lo que dicte el mundo que lo rodea para luego aplastarlo con su gigantesco designio.
Bah, me dije, todo es falso, es falsa la frescura del aire, son falsos los instantes, son sólo manecillas corriendo para dar la vuelta, el retorno al día que sigue que es igual al anterior, ¡bah... bah... bah! (esto lo aprendí de ti).
Me río del río con risa de loca, reviso la memoria de las piedras que siguen inmóviles y tercas en su dureza total, me río de mi memoria que esculpe juiciosa y laboriosamente lo que le pido, me río de ti y de mí, de nosotros, de vosotros y de ellos, me río del verbo y sus conjugaciones.
Tú siempre inventando palabras para que yo crea que soy lo que no soy, arrullándome en mentiras hermosas. Bah... no quiero ser lo que soy ni lo que no soy, ni estar (To be or not to be, that is the question) no me gustan las mentiras pero se debe vivir de ellas (dicen) el nihilismo es mal consejero, nos incita al vacío del piso número 99, nos embelesa en los puentes y le pone hermosa voz al agua oscura, le otorga destellos de esperanza.
Dead end, helado cañón de arma sobre la sien, dead end, veloz encuentro con los árboles que segundos antes, instantes sólo, corrían silenciosos frente a la ventana, panorámica visión de la última hermosura, dead end, fin del paisaje...
Atenta a mi corazón, no sólo transité los lugares vacíos sino que me tendí de frente a mirar el paso de las nubes, a recibir en mi rostro la frescura y a adivinar las notas de una canción no pronunciada que llegaba a través del aire; mi canción, aquella que inventé en los furores de una adolescencia que me llegó como todo en la vida, sin previo aviso y atacó mis sentidos y mi carne y penetró por mi piel hasta lo más profundo del primer vértigo y de la indefensión que encontró en mí y que me dejó con todos los deseos reprimidos y con una angustia que cargué por siglos y que al final del camino parecía resolverse en besos y recuerdos maltratados que también se diluyeron cuando se acabó la luz y reinó el silencio y la orfandad y los pétalos secos volaron hasta cubrirlo todo y oscurecieron mi reino de la nostalgia, la peor amiga que ofrece sus veleidades para dejarnos más vacíos que antes de atrevernos a invitarla a pasar.
No era una calle solitaria solamente, era una calle muerta, sellada, trunca que no conduce a ninguna parte, un final con nombre trágico: dead end, era el dead end de la jornada, el no outlet road sign. Todos los finales tienen nombres trágicos, extraño, si el final es un comienzo, un retomar la vida y el aliento para volver a respirar con los pulmones llenos y con todos los sentidos en estado de alerta.
Me gustan los finales, reivindican las ansias desgastadas aguzan la mirada y sensibilizan el espíritu que de otra manera, es una pobre cosa ahí a la espera de lo que dicte el mundo que lo rodea para luego aplastarlo con su gigantesco designio.
Bah, me dije, todo es falso, es falsa la frescura del aire, son falsos los instantes, son sólo manecillas corriendo para dar la vuelta, el retorno al día que sigue que es igual al anterior, ¡bah... bah... bah! (esto lo aprendí de ti).
Me río del río con risa de loca, reviso la memoria de las piedras que siguen inmóviles y tercas en su dureza total, me río de mi memoria que esculpe juiciosa y laboriosamente lo que le pido, me río de ti y de mí, de nosotros, de vosotros y de ellos, me río del verbo y sus conjugaciones.
Tú siempre inventando palabras para que yo crea que soy lo que no soy, arrullándome en mentiras hermosas. Bah... no quiero ser lo que soy ni lo que no soy, ni estar (To be or not to be, that is the question) no me gustan las mentiras pero se debe vivir de ellas (dicen) el nihilismo es mal consejero, nos incita al vacío del piso número 99, nos embelesa en los puentes y le pone hermosa voz al agua oscura, le otorga destellos de esperanza.
Dead end, helado cañón de arma sobre la sien, dead end, veloz encuentro con los árboles que segundos antes, instantes sólo, corrían silenciosos frente a la ventana, panorámica visión de la última hermosura, dead end, fin del paisaje...
Saturday, August 29, 2009
Thursday, August 20, 2009
Tuesday, August 18, 2009
Monday, August 17, 2009
oc
Toco la luz
regreso a mi letargo
me asquea la realidad
transito por ella y me contagio
no sé limpiar mi cuerpo
ni el veneno que guardo,
víctima de este mal
perezco, me ciego, me consumo
en mi asco.
regreso a mi letargo
me asquea la realidad
transito por ella y me contagio
no sé limpiar mi cuerpo
ni el veneno que guardo,
víctima de este mal
perezco, me ciego, me consumo
en mi asco.
Thursday, August 13, 2009
Cansada de pedir perdón por estar viva,
aburrida de las explicaciones por mis actos,
desesperada por no poder vivir a mi antojo,
decidí morir de muerte imaginaria,
de muerte donde todo da lo mismo,
de muerte sin respeto por los vivos
(aquellas marionetas con nombres que no nombran,
movidas por los hilos de las imposiciones)
de muerte que no mira y que no escucha
y que no dice nada.
De muerte en la que no siento
lástima, ni asco por mí misma...
aburrida de las explicaciones por mis actos,
desesperada por no poder vivir a mi antojo,
decidí morir de muerte imaginaria,
de muerte donde todo da lo mismo,
de muerte sin respeto por los vivos
(aquellas marionetas con nombres que no nombran,
movidas por los hilos de las imposiciones)
de muerte que no mira y que no escucha
y que no dice nada.
De muerte en la que no siento
lástima, ni asco por mí misma...
Thursday, August 06, 2009
Hiroshima
Hace 64 años el mundo conoció el horror de la gente derretida y de sus gritos aterrados fundidos en la piedra, era una hermosa mañana en Hiroshima cuando un hongo de luz criminal encegueció para siempre a sus habitantes y los talló en las paredes y ni el río Motoyasu alivió sus carnes envenenadas y el fuego que las consumía. Para que no se nos olvide, hoy la gente enciende linternas como faroles de colores y las pone a flotar sobre ese mismo río como un homenaje a los muertos que produjo el llamado "Little Boy" la creación más infame de los seres humanos.
Wednesday, August 05, 2009
Los pájaros tirándole a las escopetas
Y si fuera verdad
y los pájaros le tiraran a las escopetas
y si algún día,
un pájaro valiente
derribara una escopeta
y la mano que la maneja
para que se espantaran las escopetas
y los que despedazan las golondrinas
y los asesinos de palomas
y los que acallan la voz de los sinsontes
y los usurpadores de sus canciones
y si sucediera y se diera vuelta la suerte
y pudiéramos contemplar
tal espectáculo
y los viéramos caer, desbarrancarse
como piedras sobre la piedra
en su intento por exterminar la vida
y el canto matinal
y si los vieramos rodar
con su carga de muerte por los pueblos
Por las ciudades y por los países
y si desaparecieran sus armas en la acequias
y se les fundieran bajo el sol
y si cayera su mirada de buitres en los lodazales
entonces tendríamos una razón
para sonreír de frente.
y los pájaros le tiraran a las escopetas
y si algún día,
un pájaro valiente
derribara una escopeta
y la mano que la maneja
para que se espantaran las escopetas
y los que despedazan las golondrinas
y los asesinos de palomas
y los que acallan la voz de los sinsontes
y los usurpadores de sus canciones
y si sucediera y se diera vuelta la suerte
y pudiéramos contemplar
tal espectáculo
y los viéramos caer, desbarrancarse
como piedras sobre la piedra
en su intento por exterminar la vida
y el canto matinal
y si los vieramos rodar
con su carga de muerte por los pueblos
Por las ciudades y por los países
y si desaparecieran sus armas en la acequias
y se les fundieran bajo el sol
y si cayera su mirada de buitres en los lodazales
entonces tendríamos una razón
para sonreír de frente.
Friday, July 31, 2009
Debimos ser tan leves en el tiempo
Imperceptibles partículas en vaivén perpetuo
Para que no nos alcancen los recuerdos ajenos
Para que no nos baste con los nuestros.
Talvez sólo eso fuimos
El leve resplandor de algún cometa muerto
Iluminando instantes de silencio.
La fugaz certidumbre de un encuentro
Polvo lunar de algún reflejo etéreo
La breve vida de la mariposa al viento
Lágrimas de cristal lluvia y lamento
Mil hojitas de azahar volando lento.
Imperceptibles partículas en vaivén perpetuo
Para que no nos alcancen los recuerdos ajenos
Para que no nos baste con los nuestros.
Talvez sólo eso fuimos
El leve resplandor de algún cometa muerto
Iluminando instantes de silencio.
La fugaz certidumbre de un encuentro
Polvo lunar de algún reflejo etéreo
La breve vida de la mariposa al viento
Lágrimas de cristal lluvia y lamento
Mil hojitas de azahar volando lento.
Deseo
Quiero hundir mi cabeza
entre tus manantiales tibios
Saborear gota a gota tus delicias,
beber hasta el cansancio
sin saciar mi sed de ti
los aromas eternos
venidos desde adentro en contubernio
entre cuerpo y placer, sabor perfecto,
equilibrio sin par de dos deseos
que se enfrentan sin fin desde el comienzo
de los tiempos.
entre tus manantiales tibios
Saborear gota a gota tus delicias,
beber hasta el cansancio
sin saciar mi sed de ti
los aromas eternos
venidos desde adentro en contubernio
entre cuerpo y placer, sabor perfecto,
equilibrio sin par de dos deseos
que se enfrentan sin fin desde el comienzo
de los tiempos.
Thursday, July 30, 2009
Poemas del insomnio
Uno.
La noche huele a amores fracasados
que cumplen el ritual
y las imposiciones,
repetida ceremonia maquillada
de palabras trasnochadas y tristes
que en el fondo ocultan el dolor
de las obligaciones por cumplir,
besos practicados para el momento indicado
de la necesidad.
Marioneta de oficio
la realidad es un vacío permanente
y el recuerdo es otro vacío sin posibilidades en el tiempo
por llegar.
Mientras tanto la sabiduría reposa en los anaqueles,
viejos libros empolvados que nadie leerá
porque la vida les pasó de largo
y los sumió como al amor en el olvido.
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